No se trata de un crimen más, se trata del de un policía testigo de graves hechos de corrupción que debería haber sido protegido y fue deliberadamente abandonado a su suerte. APROPOL EXIGE JUSTICIA.
 
 
Por Alberto Martínez
 
Pablo era un contundente denunciante de situaciones que nunca se investigaron y que tienen que ver con hechos donde se involucran a altos funcionarios del gobierno y el Estado. Por estas presentaciones que judicializó en vano fue no solo amenazado sino que en al menos una oportunidad ya habían intentado asesinarlo pero su chaleco antibalas lo salvó.
 
Luego vino la persecución administrativa y el abandono institucional que lo marcaron a fuego; tanta ingratitud de quienes deberían haberlo premiado y contenido lo llevó a intentar suicidarse hace exactamente un año en una recordada y triste noche en la zona del icono ciudadano como es el Puente Colgante de la ciudad capital.
 
Quizás este abandono lo llevo a tomar tan grave determinación que finalmente no fue. A partir de allí le prometieron ayuda que nunca llego y son testigo directo de la falta de una correcta atención psicológica que por meses se prolongaban, de su “desarme” y de la falta de seguridad propia y de su familia también victimas de amenazas.
 
Cejas es cierto era dueño de un fuerte carácter; su paso por la milicia y su formación consecuente lo formó así; el ingreso a la policía solo lo adapto a esta idiosincrasia pero todos sabemos su impronta castrense lo marco a fuego yb se notaba. Quizás este hecho donde lo asesinan tenga que ver o no con ese carácter y sea un ultimo acto de sobrado coraje para enfrentar sin suerte a dos criminales mas de los tantos que encaró. ¿Quién podrá saberlo?
 
Lo que era claro es que este hombre era uno que debería haber sido protegido y a juzgar por los hechos no lo estaba.
 
¿Era tan difícil preveer que lo asesinarían sin importar el motivo o las circunstancias y con el se acallaría una clara voz contra la corrupción y en especial contra las bandas narcos que gobiernan  esta provincia y que en la gestión de Bonfatti hasta se dieron el lujo de tener un Jefe de Policía?
 
Finalmente quiero agregar otro costado destacable y es su vocación gremial; acompañando fuertemente cada movilización en pro de mejores condiciones de trabajo y de vida junto a sus familiares. No solo su beneficio sino el de sus compañeros era otra de sus preocupaciones permanentes.
 
Lifschiftz debe dar una respuesta, este no es un caso más.
 
Al compañero; que descanse en paz. Misión cumplida.
 
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