Alguien debe poner un parate en esta escaldada de dimes y diretes, donde policías, fiscales, jueces y funcionarios políticos están en el centro de la escena, donde aparecen todos como culpables y todos se dicen inocentes.
 
 
Hay una sociedad que requiere que las cosas se hagan bien; que se respeten los organismos de un Estado; pero cuando un jefe policial del que se dice es exitoso aparece involucrado en irregularidades de su gestión; pero es detenido por otra cosa distinta de lo que se lo acusa, sin un sostén de peso; nos preguntamos quien nos cuida.
 
Cuando un miembro del Poder Judicial, un fiscal hace maniobras poco claras con un expediente, o varios, sabiendo que no esta facultado para hacerlo, y priva de la libertad a alguien (un comisario) sin que nadie se entere de los motivos, ni siquiera el propio preso; estamos en serios problemas; porque a mi entender hay un exceso de  la libertad de trabajo de un miembro del MPA; y todos estamos expuestos a antojos de "ciudadanos comunes", que embestidos de acusadores, pueden tendernos una trampa mortal, y con una de las cosas más preciadas, nuestra libertad.
 
Cuando un Juez ordena que se escuchen las conversaciones telefónicas de alguien, supuestamente por la investigación de un "delito grave", y el magistrado firma a ciegas sin saber de quien se trata, o no le dijeron que quien es investigado es un ministro, también estamos en problemas; porque hay que ser mas cuidadoso, porque el funcionario puede ejercer cierto escaneo de poder, y hay que asegurar las pruebas; es la tarea de la justicia.
 
Cuando un funcionario político, habla de transparencia, pero mantiene una "charla amigable" con una de las personas a las que ha de evaluar en un concurso, aunque no fuese un delito; es reprochable; pero además si éste funcionario tiene cifradas sospechas de quienes intentan poner en riesgo la gestión, lo mejor es aportar pruebas y dar los nombres, eso ayuda a la justicia, y nos alerta a todos.
 
Cuatro actores en escena, un oficial superior de la policía provincial, fiscales, jueces y un ministro; y hechos graves en cuanto a la institucionalizad y a la división de poderes en un país que propende a ser cada días más democrático; y donde lo que más temo, es que mañana alguien nos diga, ACÁ NO HA PASADO NADA. 
 
Y también tengo temor, que en todo este festival de irregularidades de distintos poderes de, estado, y cuyo origen ha sido un único hecho, termine siendo culpable de todo, EL "CABO CACHO", seria lamentable para todos, ojala no pase.
 
Fuente: Utrapol