Comenzó el cierre de edificios policiales en barrios de Rosario azotados por el delito y prometen en dos años tener siete “supercomisarias” que la suplantaran ,mientras un nefasto proceso de transformación se instala para desgracia de todos.  En la esquina del barrio ni los buzones carmín han quedado del Estado.
 
Por Alberto Martínez (*)
 
Bajo el eufemismo de “refuncionalizacion” el gobierno de Lifschiftz comenzó el repliegue de las bases policiales anta la mirada atónita de vecinos shockeados por la ola irrefrenable de asesinatos y guerra narco que se vive donde Los Monos y Luis Paz (con los colombianos) se disputan palmo a palmo el territorio en medio de un baño de sangre diario.
 
Según un medio para-oficialista hoy destaca: “Con el cierre de la comisaría 4ª arranca una nueva etapa en la policía rosarina” y agrega que “Ahora funcionará allí la Policía Comunitaria. Todas las seccionales serán reemplazadas por siete comisarías distritales en un lapso de dos años” es la misma policía comunitaria a la que le han retirado mas de doscientos efectivos solo en esta zona y a las que les están cerrando sus bases edilicias en los barrios.
 
Lejos
 
Tal cual las empresas telefónicas en su momento que reemplazaron la atención humana por una maquina y se retiraron del mundo real; pareciera que en materia de seguridad (donde no dan con la solución mas allá que el Padre Ignacio se esfuerce en darles una mano para Pascuas) retiran lo poco que hay prometiendo estas mentadas y futuras “supercomisarias” que solo están en los papeles y la cabecita de algunos funcionarios. ¿Mientras tanto?
 
Territorio por superestructura
 
Es evidente que en un modelo de trabajo territorial, la comisaria es lo que la escuela a la educación o el dispensario a la salud por ejemplo. Es obvio que cerrar una comisaria sin tener otra ya dispuesta funcionando es como cerrar escuelas porque “los chicos no asisten en clase” sin saber porque están faltando o cortarle la cabeza al paciente porque le duele. ¡Una locura total!
 
Ni hablar de las condiciones laborales deplorables que viven hoy los policías en esos lugares que se agravan con estas medidas.
 
Venimos de un sistema de seguridad vaciado intencionalmente que se agotó en especial por la conducción política de estos últimos años que no ha dejado macana por hacer. Hasta hace poco se mostraban inauguraciones de nuevas comisarias y refacciones millonarias de otras bajo un manto de corrupción de sobreprecios millonarios escandalosos donde nadie dice nada y nadie investiga pero ahora resulta que serán cerradas o recicladas.
 
¿Millonario negociado inmobiliario?
 
Algunas versiones exponen de “negocios inmobiliarios” a los que los socialistas nos tienen acostumbrados y sobrevuelan las mesas de análisis que a la vista del escenario nacional donde hasta Campo de Mayo esta en agenda para su enajenación a nadie asombraría que alguien ejecute acciones similares acciones por estos lados.
 
Lejos y bopeizados
 
Me preocupa con este repliegue y consecuente desconexión diaria con el vecino, el persistente proceso de “bopeización” de nuestra institución, que en medio de una sociedad agobiada por la inseguridad pero que sostiene tan fuertemente valores democráticos es transformada a la usanza del carioca Batallón de Operaciones Policiales Especiales - BOPE una “fuerza policial militarizada de exterminio”. Esto lo podemos observar en  la doctrina que se “baja” a un personal en términos generales sin la capacitación y adiestramiento adecuado y que es enviado a “primera linea” sin apoyo ni control suficiente (caso PAT en Segui y Ayacucho por ejemplo hoy condenados por homicidio entre otros hechos lamentables).
 
Estetica
 
La cuestión estética no es menor. A este proceso en el que cuatro o cinco trasnochados se han inspirados seguramente en sus permanentes viajes por el mundo “a costilla del Tesoro Estatal “ (en este caso a Brasil) hay que destacar la puesta en escena, por ejemplo la similitud de color negro de los móviles (ademas del negociado del ploteado de querusa), el uniforme negro, los escudos de secciones y otros detalles no menores a la hora de contextualizar esta idea operativa.
 
Efecto Chocobar
 
El claro y tremendo mensaje en el Caso Chocobar por parte del Poder Ejecutivo Nacional que lo metió en una batidora política y luego abandono a su suerte, es el peor que se pudo dar al resto de los trabajadores policiales que creen que a igual situación se deben aplicar (y lo hicieron en varios lugares) iguales procedimientos. El resultado es el lógico MAS CHOCOBAR y se que esto será muy criticado puertas adentro pero la realidad no ha dudado en acelerar tiempos y en breve estamos viendo los resultados de esta locura. 
 
Nueva y nefasta doctrina
 
Mientras esto ocurría se dejaba entrever en el imaginario que “se puede” pero debemos decir a las generaciones actuales que matar es una desgracia, aun en acto de servicio y agregar por el bien de ellos que “el policía es solo eso un policía, el encargado de hacer cumplir la ley y bajo ningún punto de vista un fiscal, un juez y mucho menos un verdugo”.
 
Factores
 
El hartazgo y la impotencia que sentimos profesional y humanamente ante la impunidad del delincuente en la calle y el dolor de las victimas o de un compañero en desgracia nos invitan permanentemente a tomar “el atajo” que evidentemente nos coloca en un andarivel muy critico y no recomendable; el policía no podrá ni debe por si cambiar las leyes que los legisladores elaboran, los decretos que las ponen en vigencia y la maraña judicial que hace el resto para que la puerta giratoria sea una garantía para el que delinque y el policía quede procesado y preso por las dudas y en situaciones cada vez menos excepcionales hasta pierda la vida.
 
Ayuda cercana
 
Quienes tengan familiares o seres queridos que hayan pasado por esta hermosa profesión podrán seguramente verificar y certificar cada palabra y los aconsejaran en el sentido correcto. No dejen de hacerlo, escúchenlos para que no cometamos los mismos errores otra vez.
 
Quienes por las razones que sean acepten esta nueva emboscada del sistema sepan que en algún momento se debe rendir cuenta de cada acto y si avanzan no será sin el alerta critico de quienes desde una óptica distinta amamos una institución que debe estar al servicio de la comunidad y no de cuatro vivos que están saqueando el país desde hace décadas.
 
La policía no debe hacer el trabajo sucio y en esto esta mentada transformación juega en la misma dirección e íntimamente unida.
 
El repliegue de las comisarias, la “bopeizacion” y esta nueva doctrina que avanza son caras de la misma moneda, y como digo “vivir se vive, cada uno decide como”.
 
(*) Secretario General APROPOL, Vocal de FASIPP y Pte Vitalicio de CTPPL
 
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