Junín (Buenos Aires) - Una investigación por averiguación de ilícito, radicada en la UFIJ Nº 1, fue iniciada hace algunos días, tras una denuncia iniciada por el responsable de la Comisaría Primera, el subcomisario Matías Vécoli, después de constatar que cuatro móviles policiales y una moto, que deberían estar cumpliendo tareas en dicha dependencia se encontraban en el Corralón Municipal sin sus motores y que los mismos había sido vendidos por la firma que los había rectificado.
 
Todo empezó tras conocerse la posible compactación de móviles policiales que se encuentran en el Corralón Municipal, tras eso el propio Vécoli y parte de su personal llegaron al lugar para controlar cuales eran los vehículos que iban a pasar por el proceso.
 
Es allí donde se encontraron con dos camionetas Toyota Hilux, una Ford Ranger un Chevrolet Lux y una moto Cerro de 110 cc, que no poseía dominio. Esos móviles se encontraban sin sus motores. Y todos estaban como radicados al servicio de la dependencia de calle Gandini.
 
En las averiguaciones de los efectivos policiales, llegaron a que los motores habían sido entregados a un taller de rectificación durante la gestión anterior para su reparación.
Al ir a averiguar que había pasado con los motores, el dueño del taller, ubicado sobre calle Arias al 800, les comunico que tras un convenio con la comuna, durante el gobierno de Mario Meoni, se les había entregado los motores, entre otros más (según las fuentes podrían ser nueve en total) para su reparación.
 
Los motores estaban arrumbados en el taller desde hacía mucho tiempo y que le juntaban mugre, roedores y entre otras cosas. Y que al cambiar la gestión municipal y al ver que nadie los iba a retirar, decidió venderlos a una fundición de Capital Federal.
 
Además de la investigación judicial, la causa llegó a autoridades de la Policía Bonaerense, que también abrió un expediente.