Santa Fe - “Flavio salió en defensa de su amigo al que habían apuñalado. Lo mataron de un modo cruel y cobarde”, dijo Norberto, su padre. APROPOL SE SUMA AL DUELO DE TODA LA FAMILIA POLICIAL
 
Norberto Díaz todavía no logra salir de la conmoción. Y es entendible. Sólo hace unas pocas horas se enteró de la inesperada muerte de su hijo Flavio (20).
 
El trágico suceso ocurrió ayer a la mañana en las calles de barrio René Favaloro. Desde entonces, Norberto apenas si durmió algunos minutos.
 
* “Flavio y su amigo (Carlos Fernández) estaban en una casa cuando de repente escucharon gritos y corridas que venían desde la calle. Se asomaron y vieron que a dos cuadras había un incidente... era una gresca de magnitud entre varias personas. Entonces mi hijo dice: ‘Vamos con la moto a ver qué pasó’”, dijo hoy Norberto en diálogo con El Litoral.
 
Todo parece indicar que en dicho lugar se estaba celebrando un cumpleaños cuando de repente arribaron unos sujetos con el ánimo de arruinar la fiesta. Primero fueron insultos, amenazas y finalmente una batahola general.
 
* “Ni bien se acercaron se la agarraron con el amigo de mi hijo. Le pegaron y le asestaron un par de ‘puntazos’. A todo esto, Flavio se baja de la moto y va a defenderlo. En esa acción recibió una puñalada en el corazón. Por último, hasta se llevaron la moto de mi hijo”, señaló.
 
“Después sé que Flavio caminó algunos pasos pidiendo ayuda pero fue en vano, porque ya estaba herido de muerte”, comentó el padre.
 
* “Yo en ese momento estaba trabajando (Norberto es personal de la Guardia de Infantería). Escuché por la frecuencia policial que había una gresca en Dr. Zavalla al 10.300. Ésos fueron los que armaron todo el lío y los que mataron a mi hijo”, recuerda. 
 
Respecto a los agresores muy poco es lo que se sabe de ellos. “Hasta el momento no tenemos nada. Lo que pasa es que no eran muchachos del barrio. Nadie los conoce”, aseguró.
 
Lo ocurrido dejó a Norberto y su familia sumidos en el peor de los dolores.
 
Flavio había terminado recientemente sus estudios secundarios. Y se procuraba unos pesos trabajando en el taller de chapa y pintura del padre de su novia. 
 
* “Esto es demasiado duro para un padre. Estoy destruido y lo único que espero es que se haga justicia. Mi hijo era un muchacho bueno y no merecía terminar así”, cerró entre lágrimas.
 
Fuente: El Litoral