
La fecha fue instituida por la Ley provincial 14.021 en homenaje a quienes dedicaron su vida al servicio policial. La conmemoración recuerda la promulgación, en 1972, de la primera ley específica de retiros y pensiones para el personal de la Policía santafesina.
Cada 10 de agosto se conmemora en Santa Fe el Día del Policía Retirado, una jornada destinada a reconocer a los hombres y mujeres que, después de décadas de servicio, continúan formando parte de la historia y de la vida institucional de la Policía provincial.
La fecha fue establecida mediante la Ley provincial 14.021, sancionada por la Legislatura el 26 de noviembre de 2020 y promulgada en enero de 2021. La iniciativa había sido presentada por el senador provincial Osvaldo Hugo Segundo Sosa, con el propósito de saldar una deuda democrática con quienes cumplieron su misión de proteger la vida y los bienes de los santafesinos.
La elección del 10 de agosto no es casual. Ese día, en 1972, fue promulgada la Ley 6.830, primera norma provincial que reguló específicamente los retiros y pensiones policiales. A partir de entonces, el personal pasó a contar con un régimen previsional especial, acorde con las exigencias, los riesgos y las particularidades propias de la función policial.
Aunque aquella ley fue posteriormente reemplazada, marcó un precedente fundamental: reconoció que el trabajo policial, por sus deberes reforzados, su disponibilidad permanente y su exposición al riesgo, requería una protección previsional diferenciada. La actual Ley del Personal Policial 12.521 conserva ese régimen especial.
Una vida que no termina con el retiro
El pase a retiro concluye una etapa administrativa, pero no borra la pertenencia institucional. El policía retirado conserva experiencias, conocimientos y vínculos construidos durante años de servicio. Es, además, una parte viva de la memoria policial.
Muchos atravesaron momentos difíciles de la historia provincial; trabajaron con recursos escasos, soportaron largas jornadas y estuvieron lejos de sus familias cuando la comunidad reclamaba su presencia. Algunos entregaron su salud y otros, incluso, dejaron compañeros en el camino.
Por eso, esta conmemoración no debería reducirse a un saludo protocolar. También debe servir para recordar las obligaciones del Estado respecto de sus retirados: haberes dignos, atención sanitaria, protección previsional, participación institucional y reconocimiento efectivo de los servicios prestados.
La conmemoración tampoco puede ocultar la situación que atraviesan actualmente los retirados policiales, quienes vienen sufriendo retrocesos en sus haberes previsionales, mayores dificultades en el acceso a las prestaciones de la obra social y una pérdida sostenida de su poder adquisitivo.
A estas decisiones provinciales se suman los efectos de una política nacional de ajuste salvaje que descarga buena parte del equilibrio fiscal sobre jubilados y pensionados. Homenajearlos exige algo más que ceremonias y discursos: requiere defender los derechos que conquistaron después de décadas de servicio y evitar que el retiro termine convertido en una etapa de abandono e incertidumbre.
La Ley 14.021 concibe esta fecha como una oportunidad para promover reencuentros, homenajes, distinciones y actividades que renueven la camaradería. Es también una manera de integrar a las distintas generaciones y transmitir a quienes hoy están en actividad una parte de la experiencia acumulada por sus mayores.
En este 10 de agosto, desde APROPOL enviamos un abrazo fraternal a todos los policías retirados de la provincia de Santa Fe y recordamos especialmente a quienes ya no están físicamente, pero permanecen en la memoria de sus camaradas y de sus familias.
El uniforme podrá quedar guardado, pero la historia recorrida con él no se jubila.
¡Feliz Día del Policía Retirado!

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