Seguimos hablando de prevención y acompañamiento.
Por Mercedes «Mecha» Iñiguez (*)
En los espacios de trabajo, muchas veces se estigmatiza, se juzga, se opina sin conocer.
No escuchamos. No vemos. Deshumanizamos.
Aparentemente, no entendemos la consigna.
Cada persona atraviesa sus vivencias como puede. No todos sienten igual. No todos pueden responder igual. Podés dar mil consejos o sugerencias bien intencionadas, pero tu compañero quizás no pueda recibirlas de la misma manera. Tu opinión, en muchos casos, no ayuda. No suma.
Cuando hablamos de salud mental, hablamos también de respeto, de empatía, de humanidad.
Tenemos que estar atentos a las señales, y si alguien está haciendo un esfuerzo enorme para cumplir con su trabajo, aún en medio de una crisis, lo mínimo que merece es respeto. Respeto por sus tiempos, por sus silencios, por su forma de atravesar ese momento.
Si tanto se duda de las licencias, si se sospecha de «carpetas maliciosas», entonces que se sancione.
Pero si no hay pruebas ni acciones concretas, entonces no critiques, no opines. Solo escuchá. Acompañá. Y usá el mejor criterio: el humano.
No somos nosotros quienes debemos juzgar. Que lo haga un profesional de la salud, que para eso se ha formado.
No difundas partes médicos. No comentes lo que no entendés.
Quizás ese compañero está pidiendo auxilio con un grito silencioso.
Humanicemos.
Porque nadie se salva solo.
(*) «Mecha» es personal policial de Santa Fe en actividad
APROPOL Noticias

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