
La tarde de este sábado volvió a exponer un problema que se repite y que afecta de lleno al bolsillo del personal: la Sección Policía Adicional estaba cerrada, justo en el horario en que decenas de compañeros se acercaron a presentar planillas, trámites y documentación.
Por Rubén Pombo
“Fuimos muchos y estaba todo cerrado”, relataron agentes que se comunicaron con nuestra redacción. Algunos viajaron desde localidades cercanas, otros aprovecharon su franco o un hueco entre servicios, pero todos se encontraron con la misma respuesta: puertas bajas y ninguna alternativa para entregar lo requerido.
La queja no es menor. La sección de adicionales administra horas trabajadas, pagos y asignación de servicios, por lo que cada demora o cierre inesperado impacta directamente en el ingreso mensual de cientos de policías.
El reclamo es simple y razonable: si la fuerza exige cumplimiento en plazo a sus trabajadores, la administración también debe cumplir con horarios claros, accesibles y previsibles.
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