Dicen que la noche del 24, entre las 20 y la medianoche, la oscuridad se hizo costumbre en la zona de Álvarez y Piñero, cerca de Rosario. Calles sin luz, vecinos a oscuras y el ya conocido concierto de quejas. Nada extraordinario… salvo una excepción.
Por El Espía
En un coqueto country cerrado de la zona —de esos donde la noche suele ser más amable— la electricidad volvió en tiempo récord. ¿El motivo? Allí se encontraba el gobernador, alojado en la casa de su hermano, concejal rosarino que, curiosamente, eligió vivir fuera de la ciudad y dentro de un barrio privado, cerrado y con custodia.
La Empresa Provincial de la Energía (EPE), que depende del Ejecutivo, activó un generador y asunto resuelto: luz, confort y tranquilidad. Todos felices en el country, mientras afuera la penumbra seguía haciendo de las suyas.
No diremos el nombre del barrio. Ya hubo robos y amenazas contra el concejal, y no es cuestión de avivar fuegos innecesarios. Además, seamos sinceros: quienes tienen que saber, ya saben.
Moraleja popular, actualizada a los tiempos que corren: si se corta la luz… tratá de estar cerca del gobernador.
APROPOL Noticias

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