Crisis silenciosa en la Policía santafesina: caída de adicionales, desigualdad y desgaste emocional

Crisis silenciosa en la Policía santafesina: caída de adicionales, desigualdad y desgaste emocional

La situación económica que atraviesa el país comienza a impactar con fuerza en uno de los sectores más sensibles del Estado: el personal policial. Para colmo denuncian un sistema de reparto «Más trucho que el bolillero de Comodoro Py» que viola el mandato de «reparto proporcional».

Por Marcos Anglada (*)

En distintas unidades de la provincia de Santa Fe, particularmente en la Unidad Regional I con asiento en la capital provincial, se multiplican los testimonios que reflejan una caída abrupta en los servicios adicionales, una de las principales fuentes de ingresos complementarios para los efectivos.

Según relatan integrantes de la fuerza, en apenas dos meses los adicionales se redujeron en más de un 50%, dejando a numerosas familias policiales en una situación límite. “Ya ni siquiera al día 15 del mes llegamos a cubrir los gastos básicos”, describen con crudeza. La falta de estos servicios —tanto en orden público como en cuerpos y otras divisiones— obliga a muchos efectivos a recurrir al endeudamiento, incluso mediante tarjetas de crédito, profundizando un círculo económico cada vez más asfixiante.

Malestar creciente y alerta por la salud mental

El impacto de esta crisis no se limita al plano económico. En los relatos aparece con fuerza una preocupación que, aunque muchas veces silenciada, resulta alarmante: el deterioro emocional del personal. La incertidumbre, la presión económica y la falta de respuestas institucionales generan un cóctel peligroso.

“No es solo la plata, es la cabeza trabajando a mil por hora”, confiesan. En ese contexto, algunos vinculan esta realidad con episodios extremos que se han registrado en los últimos tiempos, poniendo sobre la mesa la necesidad urgente de abordar la salud mental dentro de la fuerza con políticas concretas y sostenidas.

Denuncias por distribución desigual de adicionales en la PAT

A esta problemática se suma otra situación que genera profundo malestar: la presunta distribución irregular de servicios adicionales en la Policía de Acción Táctica (PAT), dependiente directamente de la Jefatura provincial, en el ámbito del departamento La Capital.

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DESCONFIANZA. En solo minutos el bolillero dijo basta y cayo donde siempre.

De acuerdo a los testimonios, existiría un sistema de inscripción mediante formularios para acceder a estos servicios. Sin embargo, lejos de garantizar transparencia, varios efectivos denuncian que “siempre son los mismos” quienes resultan beneficiados, lo que alimenta sospechas de discrecionalidad y favoritismo.

Supuestamente es por «orden de inscripción» pero nada esta claro y no ser respeta la legislación que dice «distribución equitativa» y lo dejan librado en el mejor de los caso «al azar» aunque dicen que ese sistema «es mas trucho que el bolillero de Comodoro Py para sortear jueces en causas emblemáticas».

La falta de equidad no solo golpea el bolsillo, sino que también erosiona la moral interna. Algunos agentes aseguran que quienes cuestionan estas prácticas temen represalias, incluyendo traslados o sanciones encubiertas. “Se maneja para unos pocos y el resto queda afuera”, sintetizan con indignación.

Un problema que podría extenderse a toda la provincia

Si bien los casos más recientes corresponden a unidades con asiento en la ciudad de Santa Fe, existe la percepción de que esta situación no sería aislada. Por el contrario, muchos efectivos consideran que la caída de adicionales y las irregularidades en su asignación podrían estar replicándose en otras dependencias, como consecuencia directa del contexto económico general.

La necesidad de respuestas institucionales

Frente a este escenario, crece el reclamo por medidas urgentes que permitan garantizar no solo una distribución equitativa de los servicios adicionales, sino también condiciones dignas para el personal policial y sus familias.

La problemática expuesta deja en evidencia una tensión estructural: una fuerza que cumple un rol esencial en la seguridad pública, pero que enfrenta dificultades crecientes para sostener su propia estabilidad económica y emocional. Atender esta realidad no solo implica justicia interna, sino también una inversión directa en la calidad del servicio que se brinda a la comunidad.

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