Mar del Plata: vecinos derribaron las vallas de la Jefatura durante una marcha contra la inseguridad

Mar del Plata: vecinos derribaron las vallas de la Jefatura durante una marcha contra la inseguridad

La protesta fue convocada ante la sucesión de crímenes y hechos violentos registrados en la ciudad. Los manifestantes reclamaron ser recibidos por las autoridades policiales, denunciaron falta de personal y terminaron forcejeando con los efectivos que custodiaban el edificio.

Una marcha contra la inseguridad terminó con momentos de fuerte tensión frente a la Jefatura Departamental de Mar del Plata, ubicada en la intersección de Entre Ríos y Gascón. Durante la protesta se produjeron forcejeos con la Policía y cayeron las vallas que impedían el acceso al edificio.

La movilización fue impulsada por la cuenta robos.mdp ante la sucesión de episodios violentos que conmocionaron a la ciudad, entre ellos el femicidio de Mailén Antonich y el asesinato de un ferretero que habría intentado impedir un robo.

Familiares, amigos y vecinos del comerciante asesinado encabezaron la concentración y reclamaron respuestas concretas frente al aumento de la violencia.

“No queremos violencia, queremos que nos atiendan, caraduras”, gritó uno de los manifestantes mientras el personal policial formaba una línea de contención frente al ingreso.

Reclamaron la presencia del jefe departamental

Uno de los principales reclamos fue ser recibidos por el jefe de la Departamental, comisario mayor Cristian Daniel Fontana. Durante la jornada circuló la versión de que podría haber sido desplazado para desactivar la protesta, aunque fuentes citadas por C5N señalaron que continuaba en funciones.

Un grupo de aproximadamente quince representantes vecinales había solicitado ingresar para mantener una reunión. La demora en recibirlos incrementó el malestar y terminó provocando empujones, forcejeos y la caída de las vallas colocadas alrededor de la sede policial.

Del otro lado, los efectivos se prepararon con gas pimienta y conformaron una barrera humana en la que había numerosas mujeres policías. Parte de los manifestantes denunció haber sido reprimida cuando intentó ingresar.

Finalmente, algunos organizadores lograron acceder al edificio y permanecieron allí a la espera de una respuesta oficial.

Denuncian comisarías vaciadas

Además del esclarecimiento de los últimos crímenes, los vecinos exigieron la presentación de un plan de seguridad para Mar del Plata y cuestionaron la reducción del personal disponible en las dependencias.

“Necesitamos un plan de seguridad en la ciudad. En una comisaría que antes tenía 120 efectivos, hoy apenas quedan 30”, sostuvo uno de los participantes.

La afirmación deberá ser corroborada oficialmente, pero expone un problema denunciado repetidamente tanto por vecinos como por integrantes de la propia fuerza: dependencias con menos policías, patrullajes insuficientes y personal sobrecargado para atender una demanda creciente.

El reclamo ciudadano no puede separarse de las condiciones en las que trabaja la Policía. Una política de seguridad no se construye solamente con discursos, cambios de jefaturas o anuncios circunstanciales. Requiere personal suficiente, móviles operativos, comunicaciones, infraestructura, capacitación y conducción política.

Una protesta que desbordó la contención policial

La tensión se concentró alrededor de un edificio que ocupa aproximadamente media manzana y está situado a pocas cuadras del Casino y de la playa Bristol.

Según fuentes policiales citadas por el medio que cubrió la protesta, la sede no contaba con efectivos suficientes para contener a una multitud decidida a ingresar. Esa circunstancia resulta particularmente significativa: la dependencia encargada de conducir la seguridad departamental habría tenido dificultades para garantizar la custodia de su propio edificio.

Con el transcurso de los minutos, la intensidad del reclamo disminuyó. Los manifestantes aguardaban una reunión con Fontana, con el intendente interino Agustín Neme o con autoridades del área de Seguridad del municipio de General Pueyrredon.

La caída de las vallas constituye una señal que no debería ser minimizada. También impone una advertencia: el reclamo por seguridad es legítimo, pero no puede transformarse en agresiones contra el personal policial ni en el ingreso por la fuerza a una dependencia pública.

La protesta de Mar del Plata expuso dos crisis simultáneas: una comunidad atravesada por el miedo y una estructura policial aparentemente insuficiente para responder. Enfrentar a vecinos y policías puede producir una imagen impactante, pero no resuelve ninguna de las dos.

La responsabilidad de presentar un plan, asignar recursos y conducir la respuesta corresponde a las autoridades políticas. Cuando esa conducción no aparece, las vallas terminan ocupando el lugar que deberían tener las explicaciones.

(*) Periodista.  Corresponsal en Buenos Aires.

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