Sí existen los cartuchos de estruendo que mencionó Monteoliva

monteoliva_11ago26.jpg

La referencia de Monteoliva fue imprecisa, pero ese tipo de munición existe: hay cartuchos calibre 12 de estruendo, distracción y señalización. Lo que todavía no está acreditado es cuáles fueron utilizados durante la desproporcionada represión frente al Congreso.

Autor_Mateus_2026fd6b78b51ba97d33.jpg

La ministra de Seguridad de la Nación utilizó una expresión técnicamente imprecisa al hablar de “perdigones de estruendo”, pero ese tipo de munición existe: hay cartuchos calibre 12 diseñados para producir efectos de distracción, señalización, fogonazo o fuerte estampido.

Lo que todavía no está acreditado públicamente es cuáles fueron exactamente los cartuchos utilizados durante la desproporcionada represión ordenada por el Gobierno nacional frente al Congreso.

Las declaraciones de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, acerca del policía de civil fotografiado apuntando con una escopeta durante los incidentes frente al Congreso generaron dudas y cuestionamientos por la expresión que utilizó para describir la munición.

Monteoliva sostuvo que el arma no llevaba munición letal y afirmó que se trataba de una “escopeta de ruido, con perdigones de estruendo”. La terminología no es técnicamente precisa, porque “perdigón” refiere a un proyectil, mientras que “estruendo” describe el efecto producido por determinadas municiones. Sin embargo, de esa imprecisión no puede concluirse que ese tipo de cartucho no exista.

Existe, y está documentado.

Entre las municiones especiales para escopetas calibre 12 hay cartuchos específicamente diseñados para producir estruendo, fogonazo, distracción o señalización, utilizados en determinados contextos policiales, penitenciarios o de control de disturbios.

Uno de los ejemplos más claros es el NOVA-DR de Lightfield Less Lethal, un cartucho calibre 12 definido por el propio fabricante como Distraction Round. Está diseñado para producir un fuerte fogonazo y una onda sonora semejante, en concepto, a la de un dispositivo de distracción tipo flash-bang. La documentación técnica advierte además que se trata de una carga de fuego indirecto y que no debe dispararse directamente contra personas o animales porque puede causar lesiones graves o incluso la muerte. (Lightfield LLR)

También existen municiones calibre 12 de advertencia y señalización capaces de producir un fuerte efecto acústico y lumínico a determinada distancia. Una ficha técnica de Defense Technology describe cartuchos de ese calibre destinados precisamente a generar sonido y destello para advertencia y señalización, incluso en contextos de control de multitudes. La propia especificación advierte que no deben dirigirse directamente contra personas. (Paperzz)

A esto se suman otras variantes de munición menos letal para escopeta, como los cartuchos calibre 12 destinados a dispersar agentes químicos o proyectiles especiales para control de disturbios. Defense Technology comercializa, por ejemplo, municiones Muzzle Blast para despliegue de agentes químicos a corta distancia, mientras Condor fabrica proyectiles calibre 12 con carga lacrimógena. (Defense Technology)

La conclusión técnica, entonces, es sencilla: sí existen cartuchos calibre 12 cuyo efecto principal puede ser el estruendo, la distracción o la señalización. En ese punto, la referencia general realizada por Monteoliva tiene sustento material, aunque la expresión “perdigones de estruendo” haya sido poco rigurosa.

Lo que todavía no sabemos

Otra cuestión completamente diferente es determinar qué munición llevaba efectivamente la escopeta que empuñaba el comisario inspector Gustavo Antonio Gauna y cuáles fueron los cartuchos utilizados durante el operativo.

Hasta ahora, las declaraciones de Monteoliva no permiten responder esa pregunta.

Una fotografía permite identificar aproximadamente el tipo de arma, pero no establecer qué cartucho se encuentra alojado en la recámara o dentro del depósito. Para conocerlo sería necesario acceder a los registros de provisión de munición, identificar fabricante, modelo y lote, conocer qué cantidad fue entregada a cada efectivo y verificar posteriormente qué cartuchos fueron utilizados y cuáles devueltos.

Por eso no corresponde afirmar, sin pruebas, que el arma llevaba munición letal. Pero tampoco puede darse por acreditado simplemente por una declaración ministerial que se trataba exclusivamente de cartuchos de estruendo.

La propia ministra reconoció que su explicación partía de lo que había observado en las fotografías.

Y allí aparece la principal debilidad de su respuesta.

Si el Gobierno nacional sostiene que aquella escopeta llevaba únicamente munición de estruendo o distracción, debería poder demostrarlo mediante documentación administrativa y técnica, sin necesidad de recurrir a interpretaciones visuales.

“Menos letal” no significa inofensivo

La existencia de estas municiones tampoco significa que sean inocuas.

Los propios fabricantes utilizan normalmente la categoría “menos letal” y acompañan sus productos con advertencias estrictas sobre distancia, ángulo de disparo, utilización indirecta y capacitación del personal.

El NOVA-DR, por ejemplo, está concebido para producir un fuerte efecto acústico y de concusión, pero su fabricante advierte que puede provocar lesiones graves o muerte si es empleado de manera incorrecta. (Lightfield LLR)

La misma lógica aparece en otros fabricantes de munición policial especializada, que remarcan la necesidad de entrenamiento y protocolos específicos porque incluso aquellos proyectiles diseñados para reducir la letalidad pueden ocasionar daños severos cuando son utilizados fuera de las condiciones previstas. (Combined Systems)

Por eso la frase “es de ruido” resulta insuficiente para evaluar un procedimiento policial.

Una munición de estruendo sigue siendo una munición policial y su utilización debe poder ser auditada.

La discusión de fondo sigue abierta

Monteoliva también defendió el operativo señalando que algunos manifestantes concurrieron con mazas y martillos y recordó las agresiones sufridas por integrantes de las fuerzas federales durante distintas protestas.

La existencia de personas que atacan a policías, destruyen bienes o utilizan elementos contundentes debe investigarse y sancionarse cuando corresponda. Ese punto no debería estar en discusión.

Pero tampoco elimina las obligaciones del Estado respecto del uso de la fuerza.

Durante la desproporcionada represión ordenada por el Gobierno nacional frente al Congreso se utilizaron distintos dispositivos de control de multitudes y se registraron situaciones que ahora son objeto de denuncias penales y cuestionamientos políticos.

Por eso resulta necesario conocer con precisión no solamente qué llevaba el arma de Gauna, sino qué tipos de munición fueron distribuidos y utilizados durante todo el operativo.

Hasta el momento no contamos con información suficiente para determinarlo.

Ese dato es central, porque en una misma plataforma calibre 12 pueden emplearse municiones con funciones muy diferentes: estruendo, agentes químicos, impacto, señalización u otros dispositivos especiales. La apariencia exterior del arma no permite saber cuál de ellas estaba cargada.

La explicación puede comprobarse

Hay, entonces, dos conclusiones que no deberían mezclarse.

La primera es técnica y puede afirmarse sin dificultad: los cartuchos de estruendo o distracción calibre 12 existen y forman parte de los catálogos de fabricantes especializados en munición policial.

La segunda requiere pruebas: no sabemos todavía si esos fueron exactamente los cartuchos utilizados por el efectivo fotografiado ni cuál fue la composición completa de la munición empleada durante el operativo frente al Congreso.

Monteoliva acertó en señalar la existencia general de este tipo de municiones, aunque lo hizo utilizando una denominación poco precisa.

Pero eso no alcanza para cerrar la discusión.

Si el Gobierno quiere despejar cualquier duda, tiene una manera muy sencilla de hacerlo: publicar los registros de provisión de munición del operativo, identificar fabricante y modelo de los cartuchos distribuidos y acompañar sus fichas técnicas.

En una intervención policial de semejante magnitud, y más aún después de una desproporcionada represión ordenada desde el propio Gobierno nacional, la transparencia sobre el armamento y la munición utilizados no debería depender de declaraciones aproximativas.

Debería formar parte de la rendición de cuentas elemental de cualquier Estado democrático.

 

(*) Periodista. Corresponsal en Buenos Aires.

 

banner_apropol_auspicio_2026.jpg

banner_difusion_5_entregas_2026.jpg

Banner_Canal_Apropol_2026_30mar26_1.jpg

banner_odio_2026.png

 📘 >> Bajar libro gratis completo en formato PDF <<

banner_libros_2026.png

 

0 Interacciones
Conversación en Vivo
Comunidad Segura
🕒 Puedes volver a comentar en 60s...
Opiniones de la Comunidad

¿Nadie ha roto el hielo todavía?

Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.

Empezar conversación ahora