Personal penitenciario advierte que mientras choferes, Guardia y Vigilancia perciben adicionales que, sumados al presentismo, pueden representar cerca de $700.000 más por mes, sectores considerados esenciales como Logística y Servicios Médicos quedarían excluidos de esos beneficios.
Una nueva situación de malestar comienza a hacerse visible dentro del Servicio Penitenciario de Santa Fe por la distribución de adicionales y presentismo entre las distintas áreas.
Según testimonios recibidos, el esquema actual establecería diferencias importantes entre sectores que cumplen funciones igualmente necesarias para el funcionamiento cotidiano de las unidades penitenciarias. Mientras choferes, personal de Guardia y Vigilancia percibirían adicionales operativos y presentismo, otras áreas como Logística y Servicios Médicos no accederían a esos beneficios.
La diferencia económica, de acuerdo con lo señalado por trabajadores del sector, podría acercarse en algunos casos a los $700.000 mensuales, una brecha que genera un creciente sentimiento de discriminación entre quienes desempeñan tareas que también consideran esenciales.
Logística: el área que sostiene el funcionamiento cotidiano
Uno de los principales reclamos proviene del personal de Logística, que sostiene que las unidades penitenciarias dependen diariamente de esa estructura para funcionar.
Traslado y provisión de insumos, mantenimiento, abastecimiento, movimiento de recursos y apoyo operativo forman parte de un entramado que muchas veces permanece fuera de la mirada pública, pero sin el cual resulta difícil sostener la actividad cotidiana dentro de cualquier establecimiento penitenciario.
Sin embargo, según la denuncia, ese personal quedaría afuera tanto del plus operativo como de otros beneficios que sí reciben sectores considerados operativos.
El cuestionamiento no apunta a que Guardia y Vigilancia dejen de percibir esos adicionales, sino a preguntarse por qué otras funciones indispensables quedan sistemáticamente relegadas.
Servicios Médicos también reclama reconocimiento
Una situación semejante atravesaría el personal de Servicios Médicos.
Dentro de una unidad penitenciaria, la atención sanitaria no constituye una tarea accesoria. Debe responder ante emergencias, enfermedades, lesiones, tratamientos, controles y todas las contingencias derivadas de una población privada de su libertad que permanece bajo responsabilidad directa del Estado.
Pese a esa función, los trabajadores consultados aseguran que el sector tampoco percibiría plus ni presentismo en condiciones equivalentes a otras áreas.
Esto genera una pregunta inevitable: ¿con qué criterio se define qué tarea es esencial y cuál merece reconocimiento económico?
Porque si el sistema depende de Guardia y Vigilancia para garantizar seguridad, también depende de Logística para funcionar y de Servicios Médicos para cumplir obligaciones básicas vinculadas con la salud de las personas alojadas.
Una diferencia que no parece explicarse sólo por la función
Los trabajadores plantean además que la distribución de estos beneficios quedaría demasiado sujeta a decisiones de los niveles directivos, lo que alimenta la percepción de que no existen criterios uniformes, transparentes y verificables para determinar quién cobra y quién queda excluido.
Ese es probablemente el punto de fondo.
Cuando una diferencia salarial responde objetivamente a mayor riesgo, exigencia, disponibilidad horaria o responsabilidad, puede discutirse su cuantía, pero existe al menos un criterio identificable.
El problema aparece cuando trabajadores que sostienen áreas igualmente esenciales observan que otros sectores perciben varios cientos de miles de pesos adicionales sin encontrar una explicación suficientemente clara sobre por qué sus propias tareas no son consideradas bajo parámetros semejantes.
No se trata de quitarle a unos, sino de revisar la exclusión de otros
El reclamo no debería interpretarse como un enfrentamiento entre penitenciarios.
Quienes desempeñan funciones de Guardia, Vigilancia o conducción vehicular tienen responsabilidades concretas y deben recibir una remuneración acorde con ellas.
Pero reconocer ese trabajo no exige invisibilizar a los demás.
La verdadera discusión debería pasar por revisar el sistema completo de adicionales, establecer criterios objetivos y determinar si Logística, Servicios Médicos y otras áreas actualmente excluidas no deberían recibir también una compensación vinculada con la naturaleza y responsabilidad de sus funciones.
Cuando una diferencia puede alcanzar alrededor de $700.000 mensuales, ya no estamos frente a una cuestión menor.
Estamos ante una política salarial que puede dividir al personal entre quienes acceden a determinados beneficios y quienes, aun sosteniendo tareas indispensables, quedan permanentemente afuera.
El Servicio Penitenciario de Santa Fe debería explicar cuáles son los criterios utilizados, qué áreas están comprendidas, por qué otras fueron excluidas y, fundamentalmente, si el esquema actual reconoce realmente el conjunto de funciones que permiten mantener operativa una unidad penitenciaria.
Porque una cárcel no funciona solamente con quienes custodian sus puertas.
También funciona gracias a quienes abastecen, mantienen, trasladan, administran y atienden la salud de quienes están dentro.







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