
ROSARIO (Santa Fe) — Personal policial afectado a la cobertura en el Monumento, Villa Olímpica y Parque Independencia advierte que hay turnos encadenados sin respetar las ocho horas mínimas de recuperación.

Mientras la apertura de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 reunió a miles de personas en el Monumento Nacional a la Bandera, personal policial destinado al operativo de seguridad denunció que parte de la cobertura se estaría cumpliendo mediante servicios extraordinarios y con serias dificultades para garantizar el descanso y el alojamiento de los efectivos.
De acuerdo con los testimonios recibidos por este medio, los servicios asignados en el Monumento, la Villa Olímpica y el Parque Independencia serían cubiertos mediante órdenes extraordinarias. El reclamo no cuestiona la necesidad de brindar seguridad a un acontecimiento internacional, sino la manera en que se organiza una tarea que exige planificación previa, recursos suficientes y resguardo de quienes deben sostenerla durante extensas jornadas.
El descanso no es un detalle administrativo
Una fuente vinculada al operativo señaló que, para la primera jornada en el BOU Rosario, se dispuso personal en el horario de 14 a 0, incluyendo alrededor de 64 agentes que llegarían desde otros destinos sin una solución efectiva de alojamiento para las horas previas al ingreso.
La situación adquiere relevancia porque el Decreto Provincial N.º 0979 establece que el personal asignado a una OSESP debe contar con un descanso de al menos ocho horas entre servicios, sean ordinarios, extraordinarios o de Policía Adicional. No se trata de una concesión: es una regla elemental de seguridad laboral y operativa. Un policía fatigado no sólo trabaja en peores condiciones; queda expuesto él, sus compañeros y la ciudadanía a la que debe proteger.
Según el planteo recibido, el Hotel Libertador sería una de las alternativas previstas para alojar al personal, pero requeriría reservas con anticipación. La pregunta que formulan los trabajadores es sencilla y difícil de responder: ¿Dónde debe permanecer un efectivo que llega a las 7 y recién inicia su servicio a las 14, si no dispone de alojamiento adecuado ni de condiciones reales para descansar?
No parece razonable que la respuesta sea una terminal, un vehículo o cualquier rincón improvisado. Después, cuando aparece una fotografía de un policía exhausto, la discusión suele detenerse en la imagen y no en la cadena de decisiones que produjo ese agotamiento.
Una ceremonia de gran escala y una cobertura exigida
La inauguración de los Juegos Suramericanos movilizó un operativo de gran dimensión, con vallados, cortes, artistas, delegaciones deportivas, autoridades y una multitud concentrada durante varias horas en el Parque Nacional a la Bandera. La provincia anunció inversiones de infraestructura por 150 millones de dólares para las tres sedes, a las que corresponde sumar el costo de la ceremonia, la producción, la difusión y los espectáculos.
En ese contexto, allegados al personal plantean una contradicción que merece una respuesta institucional: si existe capacidad para montar una ceremonia de semejante escala, también debe existir capacidad para prever camas, traslados y relevo suficiente para quienes garantizan que el evento transcurra sin incidentes.
También circularon versiones sobre costos millonarios del acto inaugural, aunque hasta el momento no se conocieron precisiones oficiales que permitan confirmar una cifra determinada. Lo verificable es que la dimensión de la inversión pública vuelve todavía más indispensable transparentar cómo se diseñó y financió el dispositivo de seguridad, incluyendo las condiciones de trabajo de sus integrantes.
El deporte merece ser una fiesta, también para quienes la custodian
Rosario celebró una noche de música, figuras deportivas y una puesta en escena pensada para proyectar a la ciudad y a la provincia. Ese objetivo es legítimo. Pero ninguna política deportiva, cultural o de seguridad se fortalece si descansa sobre agentes obligados a encadenar turnos o a resolver por sí mismos dónde pasar las horas previas a un servicio.
El reconocimiento al policía no puede reducirse a la foto detrás del vallado ni al aplauso cuando todo salió bien. Debe expresarse en una organización que respete la normativa, asegure descanso efectivo y garantice alojamiento cuando la afectación fuera de la base lo requiera. La seguridad de un evento no empieza cuando se abre la puerta al público: empieza bastante antes, en la forma en que el Estado cuida a quienes pone a trabajar.
(*) Periodista. Corresponsal en Santa Fe.




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