
Personal de la dependencia hizo llegar un reclamo anónimo por presuntas irregularidades en la distribución de horarios, adicionales y uso de recursos oficiales. Piden reserva de identidad por temor a represalias.
Integrantes de la Subcomisaría 4ª de Piñero hicieron llegar a Radar Gremial un detallado reclamo por presuntas situaciones de desigualdad en la asignación de tareas, incumplimientos horarios y prácticas que, de corroborarse, deberían ser objeto de una revisión administrativa urgente.
Las personas consultadas solicitaron mantener en reserva absoluta sus identidades. Explicaron que existe temor a represalias y describieron un clima interno de malestar que, según sostienen, se agravó con la actual conducción de la dependencia.
Horarios, adicionales y trato desigual
El planteo señala que determinados empleados contarían con acuerdos informales con la jefatura que les permitirían no cumplir la carga horaria asignada, mientras otros efectivos deben afrontar guardias, procedimientos y tareas acumuladas.
También se denunció que algunos adicionales se realizarían durante horarios de guardia y que, para evitar incompatibilidades, serían anotados bajo otra identificación. Se trata de una afirmación grave que requiere comprobación documental, pero que impone revisar con seriedad planillas de servicio, libros de guardia, designaciones y registros de adicionales.
La fuente incluyó a la secretaría de la jefatura entre las áreas observadas, al sostener que su asistencia no se ajustaría regularmente a los horarios establecidos y que dependería de la presencia del jefe.
Uso de la unidad y ausencia de supervisión
Otro tramo del reclamo apunta al subjefe de la dependencia. Según el testimonio recibido, se anotaría en servicios adicionales, utilizaría la unidad para trasladarse a actividades deportivas y se ausentaría durante horas de trabajo para practicar en un club, dejando al personal reducido frente a demandas que incluyen intervenciones del Comando Radioeléctrico de Álvarez y procedimientos provenientes de la cárcel de Piñero.
Las fuentes también mencionaron una denuncia previa vinculada con el extravío de un libro de guardia, que —afirman— no habría tenido avance por vínculos personales dentro de la estructura policial. Este medio no pudo verificar de manera independiente esa presentación ni su estado actual, por lo que corresponde tratarla como una versión que deberá ser esclarecida por las autoridades competentes.
El miedo como mecanismo de silencio
El dato más preocupante del mensaje no es sólo el contenido de las acusaciones, sino la razón por la que el personal evita identificarse.
Cuando quienes trabajan en una dependencia sienten que reclamar equivale a exponerse a un castigo, a un cambio de destino o a un hostigamiento posterior, el problema deja de ser individual. Se transforma en una cuestión de conducción, ambiente laboral y control institucional.
La Policía necesita jerarquías; lo que no necesita son jefaturas que confundan autoridad con arbitrariedad. La disciplina no habilita privilegios, ni el mando convierte a nadie en dueño de una repartición pública.
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