
Armstrong (Santa Fe) – Un policía jerárquico quedó filmado arrojando tierra sobre la camioneta de un vecino.

La escena parece salida de una comedia negra, pero forma parte de una causa judicial en Cañada de Gómez. El efectivo fue registrado en Armstrong durante una serie de episodios que los denunciantes consideran intimidatorios y que estarían vinculados con una mujer relacionada con prácticas umbanda.
Un policía jerárquico de Cañada de Gómez quedó registrado por cámaras de seguridad mientras, de noche y vestido de civil, arrojaba tierra sobre la camioneta de un vecino de Armstrong. La secuencia podría prestarse a la ironía y hasta parecer salida de una comedia negra, pero detrás de las imágenes hay una investigación judicial por hechos que los denunciantes consideran intimidatorios.
Los episodios se habrían producido en cuatro oportunidades entre noviembre y diciembre de 2025 y forman parte de una causa que tramita ante la Fiscalía de Cañada de Gómez. El policía fue señalado junto a una mujer vinculada con prácticas umbanda, en un contexto atravesado por un conflicto familiar y patrimonial.
Tierra sobre la camioneta y rondas frente a una vivienda
Las cámaras captaron al efectivo acercándose a una Chevrolet Blazer y arrojando tierra sobre el vehículo y en inmediaciones de la casa de su propietario. En otras secuencias, según la información conocida, también fue registrado merodeando el domicilio del abogado que representa al dueño de la camioneta.
La conducta llamó especialmente la atención porque en una de las primeras grabaciones el policía aparece con el rostro descubierto, mientras que en otras habría utilizado capucha, barbijo y una mochila colocada sobre el abdomen, aparentemente para modificar su figura.
Los denunciantes interpretaron esa sucesión de episodios como parte de una estrategia de hostigamiento y solicitaron medidas de protección.
¿Tierra de cementerio?
Una de las versiones que rodean el expediente sostiene que la tierra podría provenir de un cementerio y que habría sido utilizada en el marco de algún supuesto “trabajo” ritual. Sin embargo, ese dato no está acreditado y debería mantenerse claramente en el terreno de la hipótesis.
La vinculación con prácticas umbanda surge por la relación de una mujer involucrada en el conflicto con ese ámbito religioso, pero no existe elemento alguno que permita concluir que la religión en sí tenga responsabilidad en los hechos investigados.
El punto jurídicamente relevante no es la creencia religiosa, sino si las acciones fueron ejecutadas con intención de intimidar, molestar o perturbar a las personas involucradas.
Asuntos Internos allanó y la causa sigue abierta
A fines de 2025 intervino personal de Asuntos Internos y se realizaron allanamientos vinculados con la investigación.
Según la información difundida, a la mujer se le atribuyó el delito de amenazas simples, mientras que al policía se le reprochó inicialmente una contravención por actos turbatorios o molestias. También fueron solicitadas restricciones de acercamiento.
La causa continúa en trámite y no se conocen, por el momento, definiciones judiciales de mayor alcance.
La ironía termina donde empieza la responsabilidad institucional
El mote de “comisario umbanda” puede surgir casi inevitablemente frente a una escena tan insólita, pero el aspecto realmente serio del caso es otro.
Se trata de un policía jerárquico, es decir, de una persona con formación específica, autoridad institucional y conocimiento suficiente sobre los límites legales de cualquier conducta que pueda ser interpretada como hostigamiento.
Por eso, más allá del costado pintoresco, la investigación deberá determinar si hubo una actuación deliberada destinada a intimidar a particulares y si existió alguna utilización de la condición policial en un conflicto estrictamente personal.
Entre lo insólito y lo preocupante
La imagen de un jerárquico arrojando tierra sobre una camioneta tiene inevitablemente un componente absurdo. Sin embargo, cuando la escena se repite, aparece frente a otros domicilios y termina acompañada por denuncias, allanamientos y restricciones judiciales, deja de ser una simple rareza.
La pregunta ya no es si hubo o no un supuesto “trabajo de brujería”.
La pregunta es bastante más concreta: qué hacía un policía jerárquico participando de conductas que los denunciantes interpretaron como intimidatorias y por qué terminó siendo necesaria la intervención de Asuntos Internos y de la Fiscalía.
(*) Periodista. Corresponsal en Rosario.




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