
El 14 y 15 de octubre de 2010, en el marco del III Congreso Nacional de la FASIPP realizado en Mar del Plata, organizaciones policiales de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay avanzaron en un acuerdo histórico que sentó las bases de la futura Confederación de Trabajadores Policiales y Penitenciarios de Latinoamérica (CTPPL). Aquel paso no fue solamente gremial: instaló una idea que todavía conserva plena vigencia, la de reconocer a policías y penitenciarios como trabajadores con derechos.

Hace 16 años, Mar del Plata fue escenario de un momento decisivo en la historia de la organización colectiva de los trabajadores policiales y penitenciarios de la región. Durante los días 14 y 15 de octubre de 2010, la Federación Argentina de Sindicatos Policiales y Penitenciarios (FASIPP) desarrolló allí su III Congreso Nacional y reunió a representantes de organizaciones de distintos países sudamericanos.
En ese marco se suscribió un acta de entendimiento que sería recordada luego como uno de los antecedentes centrales de la constitución de la Confederación de Trabajadores Policiales y Penitenciarios de Latinoamérica (CTPPL). Documentación institucional posterior de la propia Confederación reconoce expresamente como antecedente el acta acuerdo de Mar del Plata del 14 de octubre de 2010, mientras que distintas reconstrucciones históricas señalan que el encuentro reunió a organizaciones de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay.
Aquel encuentro condensó una idea que, para la época, tenía todavía un fuerte carácter disruptivo: que los policías y penitenciarios no debían ser pensados únicamente como integrantes de estructuras armadas y jerarquizadas, sino también como trabajadores sujetos a condiciones laborales, salariales, previsionales, sanitarias y familiares que exigían representación y canales institucionales de defensa.
Mar del Plata como punto de inflexión
La reunión de 2010 no surgió de manera aislada. Durante aquel año se habían producido distintos encuentros orientados a articular organizaciones dispersas y construir una agenda común. El objetivo era pasar de experiencias locales, muchas veces fragmentadas y sin reconocimiento estatal, hacia una instancia regional capaz de sostener reclamos de manera coordinada.
El paso dado en Mar del Plata fue particularmente importante porque permitió trasladar aquella discusión desde el plano estrictamente nacional hacia una perspectiva latinoamericana. La cuestión dejaba de ser solamente qué ocurría con un sindicato policial argentino, uruguayo o chileno y comenzaba a plantearse como un problema común de las democracias de la región.
Ese proceso se consolidaría formalmente al año siguiente. El 24 de agosto de 2011, en Florida, República Oriental del Uruguay, quedó constituida la CTPPL como estructura regional, incorporando también organizaciones de otros países latinoamericanos. Posteriormente, en 2014, la Confederación avanzaría en su institucionalización jurídica y estatutaria.
Una discusión que sigue abierta
Recordar aquella acta de 2010 no constituye solamente un ejercicio de memoria institucional. Dieciséis años después, buena parte de las cuestiones discutidas entonces permanecen abiertas en la Argentina.
Los trabajadores policiales y penitenciarios continúan sometidos a regímenes laborales particulares, con restricciones muy severas para la organización colectiva y con canales de representación que, en numerosas jurisdicciones, siguen siendo inexistentes o insuficientes. Al mismo tiempo, las crisis salariales, las condiciones de trabajo, la salud mental, los sistemas previsionales y la exposición permanente a riesgos profesionales continúan apareciendo como problemas recurrentes.
Mar del Plata y una historia que todavía continúa
La ciudad también quedó vinculada institucionalmente a la actividad de FASIPP por otros antecedentes posteriores, entre ellos distintas gestiones destinadas a obtener reconocimiento gremial para organizaciones policiales y establecer estructuras locales de representación.
Pero el valor principal de Mar del Plata dentro de esta historia permanece asociado a aquel encuentro de octubre de 2010. Allí comenzó a tomar forma una convicción que luego se transformaría en organización regional: los problemas laborales de policías y penitenciarios no terminan en las fronteras nacionales y tampoco pueden ser resueltos únicamente mediante disciplina interna o decisiones verticales.
Esa idea continúa siendo central en 2026.
Frente a los debates actuales sobre seguridad pública, la respuesta no debería consistir en crear estructuras cada vez más militarizadas ni en multiplicar organismos sin corregir los problemas de coordinación existentes. FASIPP viene sosteniendo que resulta más razonable mejorar la articulación entre las policías provinciales, las fuerzas federales, la inteligencia criminal, los ministerios públicos y los sistemas judiciales, mientras simultáneamente se fortalecen las condiciones profesionales y laborales de quienes integran esas instituciones.
De una declaración a una construcción regional
Aquel documento firmado en Mar del Plata fue, en definitiva, bastante más que un acta protocolar. Representó uno de los primeros intentos sistemáticos por transformar reclamos dispersos en una agenda regional y vincular la seguridad pública con los derechos de quienes tienen la responsabilidad cotidiana de garantizarla.
A 16 años de aquel encuentro, la discusión de fondo sigue siendo la misma: si una democracia exige profesionalismo, responsabilidad y respeto irrestricto de la ley a sus policías y penitenciarios, también debe reconocer que quienes cumplen esas funciones son trabajadores y ciudadanos cuyos derechos no desaparecen al vestir un uniforme.
Mar del Plata dejó una señal en ese camino el 14 y 15 de octubre de 2010.
La CTPPL fue una de sus consecuencias.
Y la tarea, evidentemente, todavía no terminó.
“Quien quiera oír que oiga”
(*) Presidente vitalicio de la CTPPL
(**) Ex oficial de la PSF. Periodista. Licenciado en Seguridad Pública y Ciudadana (Universidad Nacional de Chaco Austral -. UNCAUs). Autor de los libros Doctrina de la Sospecha Permanente(DSP), «La Teoría del Foco y la Vara» (FyV), «El Principio de Reciprocidad Institucional» (PRI) ,«Gobernar mediante la sospecha», «Ciudadanía de Segunda Clase (CSC)». y ¿En nombre del odio?
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