Fue herido en servicio años y vivió con secuelas severas.
En las últimas horas se conoció el fallecimiento del comisario (R) Dante Pannocchia, oriundo de la localidad santafesina de Acebal, quien durante años soportó con entereza las consecuencias de un disparo recibido en acto de servicio. Aquel procedimiento, lejos de quedar en el olvido, marcó su vida con una discapacidad permanente que afectó gravemente su salud.
Pannocchia fue uno de esos policías que quedaron en el margen del relato oficial. Herido por cumplir con su deber, y luego —como tantas veces ocurre— empujado al silencio institucional, a la precariedad sanitaria y a la desmemoria social.
Desde APROPOL rendimos homenaje a su entrega y acompañamos en el dolor a sus familiares, amigos y compañeros. Exigimos, una vez más, que el Estado asuma su responsabilidad con aquellos que lo dieron todo y quedaron solos.
“Nadie debería morir olvidado después de haber sido herido por protegernos.”
Fue sepultado en el cementerio local y despedido por muchos familiares y vecinos.
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