Advierten que el DNU 941/2025 reemplaza la seguridad democrática por la seguridad de Estado

Advierten que el DNU 941/2025 reemplaza la seguridad democrática por la seguridad de Estado

El trabajo del licenciado Alberto Martínez analiza la reforma del Sistema de Inteligencia Nacional y alerta sobre un giro doctrinario hacia la sospecha permanente y la concentración del poder.

Por Marcos Anglada

Un análisis académico-político de alto impacto advierte que el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 941/2025, que reforma el Sistema de Inteligencia Nacional argentino, no es solo un ajuste técnico, sino un cambio de paradigma profundo: pasa de un modelo de “seguridad democrática” —centrado en proteger a los ciudadanos— a uno de “seguridad de Estado”, enfocado en preservar el aparato estatal y su capacidad de control.

Así lo sostiene el licenciado en Seguridad Pública Alberto Rubén Martínez en su ensayo titulado “Del paradigma de la seguridad democrática a la seguridad de Estado”, un trabajo de 50 páginas que combina análisis normativo, doctrinario y político, y que ya circula en ámbitos académicos y de derechos humanos.

Tres doctrinas para leer el poder

Martínez propone un marco teórico original —denominado DSP-DCS-FyV— para analizar el decreto:

  • Doctrina de la Sospecha Permanente (DSP): El Estado deja de presumir ciudadanía y empieza a presumir riesgo.
  • Doctrina de la Confianza Soberana (DCS): La fortaleza democrática se basa en la confianza y la distribución del poder, no en la vigilancia.
  • Teoría del Foco y la Vara (FyV): Mide la amplitud de la observación estatal y la intensidad de su intervención.

Según el autor, el DNU consolida la Sospecha Permanente, centraliza el poder en la SIDE y expande el campo de lo observable, con riesgos concretos para la democracia.

Puntos críticos del DNU señalados en el ensayo

  1. Secreto generalizado: Todas las actividades de inteligencia pasan a ser “encubiertas” por defecto (art. 2° bis), lo que dificulta el control parlamentario y judicial.
  2. Ampliación de la contrainteligencia: Conceptos como “influencia” e “injerencia” pueden usarse de manera elástica para vigilar activismos legítimos.
  3. Inteligencia con capacidad coercitiva: Se habilita a los agentes a repeler agresiones y aprehender en flagrancia (art. 10 nonies), borrando líneas históricas entre inteligencia y policía.
  4. Centralización extrema: La SIDE acumula conducción operativa, presupuestaria y de información, debilitando contrapesos institucionales.
  5. Comunidades informativas: Organismos civiles y de seguridad pasan a ser proveedores de datos, diluyendo la frontera entre administración y vigilancia.

La pregunta estratégica: ¿cuánta sospecha tolera una democracia?

Martínez sostiene que el decreto “no clausura la democracia, pero reorienta su péndulo: del ciudadano protegido al Estado protegido”. La pregunta clave, plantea, no es cuánta inteligencia necesita un Estado, sino “cuánta sospecha puede tolerar una democracia sin dejar de serlo”.

El trabajo también cuestiona la legalidad y legitimidad democrática de reformar por DNU una materia tan sensible, recordando que la Corte Suprema podría exigir una justificación de “necesidad y urgencia” que, a su juicio, no ha sido demostrada.

Contexto global y advertencia para Argentina

El ensayo sitúa la reforma en un fenómeno global: la exportación del modelo de seguridad de Estado desde Estados Unidos tras el 11-S. Advierte, sin embargo, que en países con historial represivo y controles frágiles —como Argentina— esta importación puede ser especialmente riesgosa: se adoptan las herramientas de control, pero no los contrapesos democráticos.

“La experiencia argentina enseña que ningún Estado se vuelve más seguro desconfiando sistemáticamente de su propio pueblo”, escribe Martínez en sus conclusiones.

Un trabajo con licencia abierta y llamado al debate

El ensayo está publicado bajo una Licencia Creative Commons (CC-BY 4.0), lo que facilita su circulación y uso crítico. Incluye un extenso apartado de referencias normativas, doctrinales y periodísticas, y se apoya en fuentes que van desde la jurisprudencia de la Corte Suprema hasta informes de derechos humanos.

Martínez cierra con una disyuntiva clara: seguridad con confianza soberana o seguridad administrada desde la sospecha permanente. “La verdadera fortaleza estratégica reside en construir un orden político capaz de sostener la seguridad sin renunciar a la democracia que dice proteger”, afirma.

El ensayo

Del paradigma de la seguridad democrática a la seguridad de Estado by Apropol Noticias

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