El hallazgo ocurrió frente a la Comisaría 1.ª: un artefacto explosivo y una nota intimidatoria dirigida a referentes de la ex Policía de Investigaciones.
Por Rubén Pombo (*)
El crimen organizado no descansa y vuelve a enviar un mensaje claro, brutal y directo: esta vez, dejaron una granada y un mensaje mafioso en la puerta de una comisaría. El hecho ocurrió en las primeras horas del viernes en la Comisaría 1.ª de Villa Constitución, sobre calle Beruti y avenida Daniel Segundo.
Junto al artefacto explosivo —que por fortuna no estaba activado— apareció una nota escrita a mano con nombres concretos: dos ex jefes de áreas sensibles de la disuelta Policía de Investigaciones (PDI) de la provincia de Santa Fe. Uno fue responsable de la División de Drogas, el otro de Trata de Personas. El mensaje, plagado de errores ortográficos, menciona también a la localidad de Peyrano, donde desde hace tiempo operan bandas ligadas al narcomenudeo.
“No es casual. No es simbólico. Es una amenaza en toda regla”, reconoció un agente con conocimiento del caso.
¿Una interna criminal o un montaje?
El mensaje estaba «firmado» con dos nombres: uno de ellos ligado al narcomenudeo local, aunque no se descarta que sea una falsa adjudicación para generar confusión o instalar miedo. Desde el Ministerio Público de la Acusación se activó el protocolo correspondiente y la fiscalía ya investiga. La granada fue asegurada por la Brigada de Explosivos y se confirmó que no tenía carga activa, pero el gesto fue contundente: el crimen organizado busca marcar territorio.
Una señal alarmante para el poder político
Lo sucedido no puede tomarse como un hecho aislado ni un simple acto de amedrentamiento. Se enmarca en un escenario donde la violencia criminal ya no teme enfrentarse al aparato institucional. Cuando una comisaría —símbolo del orden público— se convierte en blanco de amenazas directas, la democracia misma tiembla.
Desde APROPOL Noticias advertimos que estas acciones no solo buscan infundir temor, sino condicionar la labor de quienes luchan contra el narcotráfico, empujar al retiro a cuadros comprometidos o incluso forzar reacomodamientos internos dentro de las fuerzas.
¿Quién protege al que protege?
Lo ocurrido en Villa Constitución reabre una pregunta incómoda: ¿cuánto respaldo real tienen los efectivos policiales ante el avance del crimen organizado? ¿Qué garantías institucionales existen para quienes enfrentan a estas mafias con recursos limitados y sin cobertura política?
“La inseguridad no se combate con discursos ni con show televisivo, sino con decisiones firmes y respaldo concreto a las fuerzas que están en la trinchera”, reiteró una fuente sindical consultada por este medio.
Desde APROPOL exigimos una respuesta institucional urgente que abarque protección efectiva a los policías amenazados, refuerzo real de seguridad en comisarías vulnerables.
Porque cuando el crimen escribe amenazas con nombre y apellido, el silencio institucional también se convierte en complicidad.
(*) Periodista. Corresponsal en Rosario.
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