Un aplauso para la nueva conducción del BOU: por fin se empezaron a tomar medidas y se escucharon las quejas del personal.
El pase de la Subinspectora Pamela U- se recibió con alivio. Mensajes, estados y reacciones en toda la brigada lo dejaron claro.
No es casualidad: hubo un proceso previo. El video difundido el año pasado puso en evidencia situaciones que el personal ya venía señalando. A partir de ahí se instaló un reclamo que hoy encuentra una respuesta concreta.
Ese ciclo, para muchos, se cerró.
Pero el análisis no puede quedar incompleto. En una estructura jerárquica, lo ocurrido no se explica por una sola persona. La conducción también es responsable, por acción u omisión.
INSPECTORA CLAUDIA V-
Más de 20 años dentro del BOU. Más de 20 años en la misma estructura.
Y la pregunta que empieza a hacerse el personal es inevitable:
¿No es un plazo excesivo sin rotación ni evaluación visible de desempeño operativo?
En una brigada cuya esencia es la intervención en calle, la prevención y el contacto directo con el territorio, la conducción no puede sostenerse únicamente desde lo administrativo.
Sin embargo, según refieren distintos subalternos:
• Su intervención se percibe principalmente en tareas de despacho y gestión interna.
• No se registra participación sostenida en procedimientos en calle.
• No hay referencia clara de acompañamiento operativo ni de formación práctica a los más nuevos.
• Se observa una distancia entre el rol formal y la presencia efectiva en el terreno.
Esto no implica desmerecer el trabajo administrativo. Pero en una brigada operativa, ese rol no puede ser el eje exclusivo de la conducción.
Durante el período en que se generaron las situaciones que derivaron en el pase de Utrera, el personal se plantea interrogantes sobre el nivel de control y supervisión ejercido desde la subjefatura:
¿Qué directivas se impartieron y cómo se controlaron?
¿Cómo se gestionaron las presentaciones elevadas por subalternos?
¿Qué acciones de corrección se adoptaron frente a situaciones que hoy son públicas?
Porque en una cadena de mando, las decisiones relevantes no son ajenas a la supervisión.
También pesa otra percepción en la tropa:
Una conducción con escasa presencia operativa genera distancia. Y cuando esa distancia se sostiene en el tiempo, lo que se resiente es la legitimidad.
Incluso entre el personal más nuevo aparece una pregunta simple pero significativa:
¿quién conduce en la calle?
El planteo es claro:
¿El cambio que comenzó con el pase de Utrera va a ser completo o parcial?
Si el trabajo operativo de conducción existe, corresponde exhibirlo. Si no existe, corresponde revisarlo.
Porque la conducción no se define por la antigüedad ni por el cargo: se valida en la calle, en la supervisión efectiva y en el respaldo al personal.
El BOU ya expresó alivio por lo ocurrido.
Ahora espera coherencia en lo que sigue.


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