
La perra vivía en la comisaría 10 A, donde había sido recibida y cuidada. Un policía le disparó y el animal murió. El efectivo fue apartado de sus funciones mientras la Justicia investiga lo ocurrido. El episodio también habría generado tensión entre el personal de la seccional.

La muerte de Manchita provocó indignación entre los vecinos de Floresta, que reclaman explicaciones y justicia. La perra había llegado a la comisaría 10 A después de que varias personas intentaran conseguirle un hogar y allí encontró refugio.
Según la información publicada por TN, los vecinos la habían llevado a la seccional, donde los policías la alimentaban y la cuidaban. Con el tiempo, Manchita se integró a la rutina de la dependencia y se convirtió en la mascota de la guardia. Quienes la conocían en el barrio contaron que tenía paseador y que era muy querida.
La situación también habría provocado tensión dentro de la comisaría. De acuerdo con la información acercada a APROPOL, la muerte de un animal que formaba parte de la vida cotidiana de la guardia generó malestar entre integrantes del personal.
Manchita murió de un disparo efectuado por un oficial de la Policía de la Ciudad. Según fuentes oficiales citadas por TN, el efectivo sostuvo que la perra había intentado morderlo. La Fiscalía investiga lo ocurrido y también intervino Asuntos Internos. Mientras se resuelve su situación judicial, el agente fue apartado de sus funciones.
Los vecinos convocaron a una manifestación frente a la seccional para reclamar respuestas. La investigación deberá establecer cómo ocurrió el hecho y determinar las responsabilidades correspondientes. También será importante que las autoridades expliquen qué protocolos se aplican ante situaciones de riesgo con animales resguardados en dependencias policiales.
La indignación no se limita a los vecinos: también se hizo sentir dentro de la comisaría. Manchita era la mascota de la guardia y formaba parte de la vida cotidiana del personal, que la alimentaba y cuidaba. Por eso, su muerte generó un profundo rechazo entre efectivos que compartían con ella sus turnos y la rutina de la seccional.
Manchita había encontrado en la comisaría un lugar donde refugiarse y era parte de la guardia. Su muerte dejó dolor en el barrio y abrió un fuerte reclamo que ahora exige respuestas.
(*) Periodista. Corresponsal en Buenos Aires.



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