
RAWSON (Chubut) – La primera cohorte de la Diplomatura en Suicidología capacitó a efectivos para reconocer señales de alerta, brindar una primera respuesta responsable y activar los circuitos institucionales de asistencia.

La Policía del Chubut informó que 50 integrantes de la fuerza completaron la primera cohorte de una Diplomatura en Suicidología orientada a la prevención, detección temprana y acompañamiento inicial ante situaciones de riesgo.
La iniciativa fue impulsada por el Equipo Técnico Interdisciplinario de la Dirección de Acción Social, con participación del Área de Formación Continua dependiente de la Dirección de Formación y Capacitación Policial. Según informó la institución, se trata de la primera experiencia de estas características promovida específicamente por una fuerza policial en el país.
Detectar, acompañar y derivar
La formación, desarrollada durante seis meses, incorporó herramientas para advertir cambios de conducta, aislamiento, abandono de actividades habituales y distanciamiento de vínculos familiares o sociales. El objetivo no es convertir al policía en profesional de salud mental, sino dotarlo de criterios para una primera escucha responsable, evitar intervenciones improvisadas y activar de inmediato los equipos especializados y protocolos vigentes.
La diplomatura contó con aportes del comisario inspector retirado Jorge Pascual Scalzo, fundador del Equipo de Negociación y Respuesta en Crisis; del negociador Mauro Sebastián Ocampo; del licenciado Nicolás Cerato y de la doctora Verónica Rehl.
El cuidado también es una política de seguridad
La prevención del suicidio constituye una cuestión de salud pública, pero en las fuerzas de seguridad tiene una dimensión institucional particular. Los policías trabajan bajo exposición a violencia, turnos exigentes, presión operativa, aislamiento y dificultades para pedir ayuda. Reconocer esas condiciones no implica estigmatizar al personal: permite construir redes de cuidado antes de que una crisis se vuelva irreversible.
La Ley Nacional 27.130 declara de interés nacional la prevención, asistencia y posvención, y prevé capacitación para trabajadores de salud, educación, seguridad, justicia y contextos de encierro. También exige un abordaje coordinado, interdisciplinario e interinstitucional. El texto oficial de la norma es claro: capacitar es parte de una política pública sostenida, no una actividad accesoria.
La experiencia de Chubut ofrece un antecedente que otras provincias deberían mirar con atención. La seguridad no se fortalece sólo con móviles, armas o tecnología; también se fortalece cuando una institución aprende a cuidar a quienes todos los días tienen la responsabilidad de cuidar a los demás.
(*) Periodista. Corresponsal en Buenos Aires.



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