
Por el CEO LIc. Alejandro Gabriel López
El uniforme policial en la Argentina tiene su primer antecedente en 1821, con la designación de Joaquín de Achával como jefe de la Policía de Buenos Aires por Bernardino Rivadavia.
Este hecho marcó el inicio de una institución que luego se consolidó y expandió a todas las jurisdicciones provinciales, con la misión de garantizar los derechos ciudadanos, organizar la seguridad y hacer cumplir la ley.
El liderazgo, desde el inicio de las instituciones policiales estuvo regido por un modelo de raíz militar, donde el jefe ordena, define qué hacer, cuándo o dónde hacerlo y cómo hacerlo, promoviendo una ejecución automatizada de las tareas. Este enfoque generó un estilo de conducción con baja o media influencia y una alta resistencia inconsciente en los subalternos; aunque externamente obedezcan, internamente pueden aparecer rechazo, desmotivación, falta de compromiso o conductas defensivas frente a la autoridad y al cambio. Actualmente, muchas instituciones policiales y organismos gubernamentales continúan operando bajo este tipo de esquema, lo que deriva en baja productividad, alta rotación del recurso humano, escaso compromiso con la misión institucional y renuncias constantes del personal, dirigidas más a los estilos de conducción de sus jefes que a la institución en sí misma.
Luego de 25 años de desempeño en cargos jerárquicos dentro de una organización policial, de asesorar a empresas internacionales como Howard Johnson y McDonald’s, y de representar actualmente a la República Argentina en la Asociación Internacional del Liderazgo (GROW), observo que, con escasas variantes, persiste el mismo esquema conductual. Para lograr el inicio de un cambio en la matriz policial, es primordial que el líder establezca con claridad el qué y el cuándo, y delegue el cómo en los subalternos. Esto permite impulsar el desarrollo personal, propiciar la generación de nuevas ideas y avanzar hacia la actualización de una organización más ágil, fortaleciendo a su vez la influencia del líder mediante un liderazgo de alto impacto. Estos conceptos pueden plasmarse de la siguiente manera:
Líder policial
- ¿Qué se espera?: Que el personal cumpla con un procedimiento de saturación.
- Cuándo y dónde?: Que esta actividad operativa se realice en una zona urbana determinada.
- ¿Cómo?: La forma de llevar a cabo la actividad queda bajo la responsabilidad y criterio del subalterno, dentro del marco normativo vigente.
De este modo, el líder define el propósito y el alcance, mientras habilita la autonomía operativa y la responsabilidad del personal en la ejecución.
@alejandrogabriellopezoficial
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