
ROSARIO (Santa Fe) – Personal que pidió reserva denunció que un efectivo habría manipulado un arma larga dentro del salón principal durante el cambio de guardia. Reclaman preservar evidencia, apartar preventivamente al involucrado y revisar una presentación realizada ante Asuntos Internos.

Personal del Comando Radioeléctrico de Rosario hizo llegar a este medio una denuncia anónima por un presunto episodio de extrema gravedad ocurrido durante el cambio de guardia de ayer, alrededor de las 20. Según el testimonio, mientras se entregaban las hojas de ruta, un efectivo habría manipulado una escopeta dentro del salón principal de la dependencia, un ambiente cerrado y con personal presente.
Siempre de acuerdo con la versión recibida, se habría producido un disparo accidental que impactó en el techo. Los denunciantes sostienen que el estruendo dejó momentáneamente aturdidos a quienes estaban en el lugar y que un compañero ubicado cerca del arma pudo haber resultado herido de no mediar circunstancias fortuitas.
Un arma larga no puede manipularse sin control
La denuncia afirma que, pese a la gravedad del hecho, el efectivo involucrado habría salido igualmente a prestar servicio. También cuestiona la reacción de la superioridad presente en el lugar y denuncia que no se habrían adoptado medidas preventivas inmediatas.
Si los hechos se confirman, corresponde establecer de manera urgente por qué el arma estaba fuera de la armería, en qué condición se encontraba, quién la entregó, qué protocolo de seguridad se aplicó y por qué el agente habría continuado armado y en funciones luego de un incidente de esta naturaleza.
No se trata de una cuestión menor ni de un “error” que pueda resolverse con silencio interno. La manipulación de una escopeta en un salón cerrado, durante el relevo y rodeado de compañeros, constituye una situación de riesgo inadmisible. La seguridad comienza puertas adentro de las propias dependencias.
Evidencia y controles que deben preservarse
Las fuentes indicaron que aún podrían observarse rastros del impacto en el techo y que la escopeta debería estar registrada en la armería, salvo que hubiera sido intervenida posteriormente. Esos elementos, junto con el libro de guardia, las hojas de ruta, el registro de entrega de armamento, las cámaras internas y los testimonios del personal presente, permitirían reconstruir con precisión lo ocurrido.
Los denunciantes agregaron que se habría formulado una nueva presentación ante Asuntos Internos sin que, hasta el momento, percibieran una respuesta concreta. Este medio no pudo corroborar de manera independiente esa denuncia ni su trámite, por lo que solicita a la Unidad Especial de Asuntos Internos, a la Jefatura de Policía y al Ministerio de Justicia y Seguridad que informen si tomaron intervención y qué medidas preventivas dispusieron.
La vara no puede cambiar según el apellido
El reclamo de fondo apunta a una desigualdad que el personal conoce demasiado bien: para algunos, una falta se traduce rápidamente en acta, sumario o sanción; para otros, la gravedad se relativiza según antigüedad, vínculos o posición interna.
Nadie pide condenas anticipadas. Se exige algo más básico: investigación inmediata, preservación de la prueba, evaluación de aptitud para portar armas y protección para quienes dieron aviso. Un disparo involuntario dentro de una dependencia no puede ser tratado como una anécdota. La próxima vez, el daño puede no quedar en el techo.
(*) Periodista. Corresponsal en Rosario.



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