Hablemos de salud mental en la fuerza

Hablemos de salud mental en la fuerza

Nuestra salud no puede depender de un plus, de una tarjeta o de si llegamos a fin de mes. Lamentablemente, muchas veces sí está condicionada a eso.

Por Mercedes «Mecha» Iñiguez (*)

Los de arriba parecen no funcionar. Pero somos nosotros quienes salimos todos los días, quienes patrullamos, intervenimos, nos exponemos y tratamos de dar lo mejor, aún con lo poco que tenemos.

Colegas, no regalemos nuestra vida por dos mangos.

Si vemos señales de alerta en algún compañero o compañera, no miremos para otro lado. Hablemos, escuchemos, estemos atentos.
La salud mental y las adicciones van de la mano, y todos, de una forma u otra, sabemos lo que están atravesando quienes tenemos al lado.

📌 La Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 nos ampara: reconoce la salud mental como un derecho humano y establece que los trabajadores deben contar con atención digna, integral y en condiciones de respeto.

📌 Además, según la Ley de Riesgos del Trabajo (N.º 24.557), el estrés postraumático puede ser considerado una enfermedad profesional si se demuestra relación directa con el servicio.

📌 Y la Ley de Prevención del Suicidio N.º 27.130 obliga al Estado a generar políticas de cuidado, detección y acompañamiento. No estamos pidiendo un favor, estamos exigiendo lo que nos corresponde.

No se trata de hacernos cargo de todo, pero sí de no dejar solos a nuestros compañeros.

Esta institución se sostiene porque nosotros ponemos el cuerpo, las 24 horas, con lluvia, con frío, sin horarios. Y aunque ayer no hubo una pérdida fatal, sí se arruinaron vidas por una situación evitable.

Tenemos que empezar a hablar de algo que muchos sufrimos en silencio: el estrés postraumático. Lo llevamos encima y ni siquiera se nombra. Lo arrastramos de operativo en operativo, de guardia en guardia.

Todos estamos pasando por algo.
Nos cambiaron los horarios, las condiciones laborales no mejoran, y la situación familiar y económica se hace cada vez más difícil. Encima, nos señalan como si fuéramos responsables de “manejarnos mal”, pero nadie ve que ponemos plata de nuestro bolsillo para que todo funcione.

Muchos venimos sosteniendo esto hace años, trabajando en red, cubriéndonos entre nosotros. Porque lo tenemos más que claro:

Acá, nadie se salva solo.

No dejemos que nos deshumanicen. Cuidémonos. Estemos atentos a los compañeros y compañeras.

La salud mental también es parte del uniforme.

 

(*) «Mecha» es personal policial de Santa Fe en actividad

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