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Inminentes cambios de autoridades en Policía de Seguridad Aeroportuaria

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Según fuertes trascendidos, sería inminente la salida del director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, José Alejandro Glinski, y del director del CEAC, comisionado general Maximiliano Lencina.

Recordemos que Lencina realizó una carrera "meteórica", luego de ingresar como Alférez de la Reserva Incorporada en épocas que la Policía Aeronáutica Nacional (PAN) pertenecía a la Fuerza Aérea Argentina, hasta su "refundación" como Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

Llamativamente con la llegada del Kirchnerismo al poder y la intervención de la PAN en 2005, Lencina escaló y ascendió inexplicablemente hasta alcanzar el máximo grado de la Fuerza "en menos de 20 años", cuyo caso solamente es comparable con "El Brujo" López Rega, líder de la Triple A, quien por obra y gracia de la "política" y la anuencia de Juan Domingo Perón, pasó de "Sargento a Comisario General de la Policía Federal Argentina".

Los antecedentes y logros de Glinski tampoco son los mejores. El referente camporista ingresó como analista a la PSA en el año 2009, para cumplir funciones que hasta la fecha continúan siendo un enigma. Entre sus padrinos, que obviamente rinden culto a las mismas líneas ideológicas, podemos destacar a Marcelo Fabián Saín, Germán Montenegro, y el propio Aníbal Fernández, quienes en forma conjunta ejecutaron las "reformas" que se han cobrado las carreras de muchísimos trabajadores de la seguridad, degradando incluso la eficacia de los controles aeroportuarios.

Dentro de las políticas más "destacables" impulsadas por Glinski, se encuentran:

-El desarme de los efectivos de PSA (convalidado por Sabina Frederic) para evitar "suicidios policiales", lo cual resultó un FRACASO ROTUNDO;

-La promoción de políticas de género centradas en cuestiones superfluas (como la menstruación y la entrega de copas menstruales), desestimando o dificultando en cambio las denuncias por violencia de género, abuso y acoso sexual;

-El otorgamiento de ascensos, promociones y áreas estratégicas, a funcionarios inidóneos o de ética cuestionada;
-Otros desaciertos.

Por otra parte, infructíferos fueron los intentos del personal para lograr solucionar problemas sensibles que se arrastran desde el inicio de la "Fuerza Democrática", a saber:

-Aumento de casos de Violencia Institucional (perpetrados por los propios funcionarios políticos y altos mandos en contra de policías y civiles);
-Aumento de casos y denuncias por persecución y violencia laboral;
-Denuncias por acoso y abuso sexual, desestimadas o empantanadas;
-Inexistencia de contención y asistencia psicológica y psiquiátrica;
-Inexistencia de políticas de ayuda, atención, y prevención de suicidios;
-Proliferación de regímenes y directivas del servicio que imponen modalidades y recargos abusivos, y que no contemplan el adecuado descanso físico y mental del trabajador, como así tampoco la dinámica y las necesidades del entorno familiar;
-Utilización de traslados y pases arbitrarios a modo de herramienta de intimidación, coacción, sometimiento y subordinación;
-Procesos ilegales de Reencasillamiento que afectan tanto a policías como a civiles (activos y pasivos), facilitando el favoritismo y clientelismo político;
-Políticas engañosas de blanqueo e incremento de haberes, alejadas de lo que marcan los índices inflacionarios;
-Abandono de la Clase Pasiva, que se encuentra por debajo de la línea de la pobreza;
-Muchas otras problemáticas.

Fuente: Unión del Personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (UPPSA) 

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