
Mientras Lionel Messi cerraba una noche cargada de emoción en el Monumental, en redes sociales comenzó a circular una particular despedida desde el mundo policial: una anotación en un Libro Memorándum de Guardia registró simbólicamente el retiro del capitán argentino como si se tratara de una novedad más del servicio. Un gesto sencillo, muy propio de la cultura de las fuerzas, que convirtió una formalidad cotidiana en homenaje.

Lionel Messi cerró una de esas noches que inevitablemente quedarán ligadas a la memoria colectiva argentina. Después de la victoria por 3 a 0 frente a Benín, de un nuevo gol y de las ovaciones que acompañaron cada movimiento suyo en el Monumental, el capitán tomó la palabra y dejó un mensaje que tuvo tono de despedida.
“Fue un orgullo defender esta camiseta por 20 años”, expresó ante un estadio que permaneció prácticamente completo aun después del final del partido. Messi repasó los mejores y los peores momentos de su recorrido con la Selección, agradeció el acompañamiento de la gente y pidió respaldo para la etapa que comienza.
“Los quiero, los voy a extrañar, estoy orgulloso de ser argentino”, fue una de las frases finales de un discurso en el que también reconoció que no quería abandonar el campo de juego.
Pero mientras el país procesaba esas palabras, desde un lugar mucho más cotidiano apareció una despedida diferente.
La novedad que algún policía decidió dejar por escrito
En las redes sociales comenzó a circular la imagen de una hoja de un Libro Memorándum de Guardia, el registro utilizado tradicionalmente en las dependencias policiales para dejar asentadas cronológicamente las novedades ocurridas durante un servicio.

Con horario de las 20:00, la anotación manuscrita señala:
“Se hace constar a la hora indicada, que se retira del fútbol el jugador más grande de la historia, el señor Messi Lionel, gracias por tanto Messi querido, el resto sin novedad”.
Más allá del carácter informal y humorístico de la intervención —y sin que la imagen permita por sí sola establecer en qué dependencia fue realizada—, el gesto rápidamente encontró repercusión porque utiliza uno de los elementos más característicos de la vida interna policial para despedir al capitán de la Selección.
No hubo una placa institucional sofisticada ni un comunicado preparado por un área de prensa.
Hubo algo mucho más policial: una novedad asentada en el libro.
El Libro Memorándum: donde todo lo que ocurre queda asentado
Quien haya pasado por una comisaría conoce perfectamente el significado de ese registro.
El Libro Memorándum de Guardia forma parte de la rutina histórica de las dependencias policiales. Allí se consignan horarios, ingresos y egresos, movimientos de personal, procedimientos, novedades del servicio y todo acontecimiento que deba quedar documentado durante una guardia.
Es, en cierto modo, la memoria escrita de cada jornada.
Precisamente por eso la ocurrencia tiene una carga simbólica particular: alguien decidió tratar la despedida de Messi como una de esas novedades que merecían quedar registradas.
Y cerró, naturalmente, con la fórmula que durante generaciones atravesó los libros de guardia de las fuerzas: “El resto sin novedad”.
Un homenaje nacido desde la cultura policial
La imagen tiene además un valor que excede la humorada.
Dentro de las instituciones policiales existen códigos, expresiones y tradiciones que difícilmente se comprenden desde afuera. El libro de guardia es uno de ellos. Utilizarlo simbólicamente para despedir a Messi convierte una expresión popular de reconocimiento en algo profundamente ligado a la identidad cotidiana del trabajador policial.
No es difícil imaginar la escena: una guardia como tantas otras, el partido siguiendo su curso en alguna radio, televisión o teléfono, y alguien que decide trasladar al papel aquello que millones de argentinos estaban sintiendo.
La “novedad” no fue un procedimiento, una comisión, una detención ni el movimiento de un móvil.
Fue que se retiraba Messi.
Del Monumental a una guardia policial
Mientras Messi hablaba frente a miles de personas y reconocía que “no quería irse”, en algún libro apareció una despedida escrita con birome.
Dos mundos completamente diferentes unidos por una misma escena.
El futbolista que durante dos décadas cargó con expectativas, derrotas, críticas, finales perdidas y finalmente con la gloria de ser campeón del mundo recibió homenajes de todos los sectores.
El de esta hoja quizás sea uno de los más modestos.
Pero también uno de los más argentinos.
Porque donde un policía suele dejar constancia de aquello que ocurrió durante su turno, alguien entendió que esa noche había sucedido algo que también debía quedar registrado:
“Se retira del fútbol el jugador más grande de la historia”.
Y después de eso, como corresponde a cualquier buena guardia: el resto, sin novedad.
(*) Periodista. Corresponsal en Rosario.




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