Las Fuerzas Armadas presentaron los primeros fusiles IWI ARAD que comenzarán a reemplazar al histórico FAL

Las Fuerzas Armadas presentaron los primeros fusiles IWI ARAD que comenzarán a reemplazar al histórico FAL
Gentileza Zona Militar.

Los nuevos fusiles de fabricación israelí fueron presentados este martes en el Regimiento de Infantería 1 “Patricios”.

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La incorporación de las variantes ARAD 7, en calibre 7,62×51 mm, y ARAD 5, en 5,56×45 mm, abre una nueva etapa en la modernización del armamento individual de las Fuerzas Armadas Argentinas.

Las Fuerzas Armadas Argentinas dieron este martes 29 de septiembre un paso significativo en la renovación de su armamento individual con la presentación de los primeros fusiles de la familia IWI ARAD, fabricados por la empresa israelí Israel Weapon Industries (IWI).

La presentación se realizó en el histórico Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una de las unidades más antiguas y emblemáticas del Ejército Argentino, fundada en 1806.

La incorporación constituye el comienzo de un proceso destinado a reemplazar progresivamente al FN FAL, que durante más de seis décadas constituyó el fusil reglamentario por excelencia de las Fuerzas Armadas Argentinas.

No se trata simplemente del cambio de un modelo de arma por otro.

El programa introduce una plataforma modular moderna, nuevos sistemas ópticos, modificaciones logísticas y un proceso de adaptación doctrinaria que alcanzará al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

ARAD 7 para el Ejército

La variante que tendrá especial protagonismo dentro del Ejército Argentino será el IWI ARAD 7, recamarado para el tradicional cartucho 7,62×51 mm OTAN.

La elección permite conservar el calibre históricamente asociado al FAL, pero incorporándolo a una plataforma considerablemente más moderna.

Según información especializada publicada durante el proceso de adquisición, los ARAD 7 correspondientes a esta primera fase estarán destinados al Ejército Argentino, mientras que las variantes de 5,56 mm tendrán como destino principal otras unidades de las Fuerzas Armadas.

El ARAD 7 emplea un sistema de funcionamiento mediante pistón de gases de carrera corta, cerrojo rotativo y arquitectura modular.

La plataforma incorpora además rieles normalizados para sistemas de puntería y accesorios, culata regulable y controles ambidiestros.

El resultado es un fusil de concepción mucho más reciente que el FAL y diseñado desde su origen para operar acompañado de miras ópticas, dispositivos nocturnos y otros accesorios.

ARAD 5: menor calibre y mayor maniobrabilidad

La segunda plataforma incorporada es el ARAD 5, calibre 5,56×45 mm OTAN.

Se trata de un fusil más liviano y compacto, pensado para situaciones donde la movilidad y maniobrabilidad tienen una importancia particular.

La planificación conocida hasta el momento contempla que estas armas sean destinadas principalmente a elementos de la Infantería de Marina de la Armada Argentina y de la Fuerza Aérea Argentina.

Ambas variantes pertenecen a la misma familia y comparten criterios de ergonomía, modularidad y funcionamiento, lo que facilita una progresiva estandarización del entrenamiento, mantenimiento y empleo operativo.

Miras Meprolight y el salto hacia un sistema completo

Una de las diferencias más visibles respecto del viejo concepto del fusil militar argentino será la utilización habitual de sistemas ópticos de puntería.

Los ejemplares presentados fueron configurados con ópticas Meprolight, entre ellas sistemas réflex como el Mepro M5.

Esto modifica sustancialmente la concepción tradicional del arma individual.

Durante décadas, el soldado argentino utilizó mayoritariamente al FAL mediante sus aparatos mecánicos de puntería.

La nueva generación parte de otro criterio: el fusil deja de ser considerado aisladamente y pasa a constituir una plataforma integrada de armas, óptica y accesorios.

Ese cambio puede resultar tan importante como el reemplazo del fusil en sí mismo, porque requiere modificar técnicas de tiro, mantenimiento, instrucción y logística.

Una compra conjunta de las tres Fuerzas

La adquisición fue organizada bajo coordinación del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO).

Es un aspecto importante porque el programa fue concebido desde una lógica conjunta para atender los requerimientos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, en lugar de desarrollar tres adquisiciones completamente independientes.

El propio Estado Mayor Conjunto centraliza parte de las adquisiciones destinadas al reequipamiento conjunto, mientras que la documentación pública de contrataciones puede consultarse bajo el SAF 371 del EMCO.

El proceso de selección había comenzado varios años antes.

Durante 2024 se realizaron reuniones técnicas con representantes de las empresas y posteriormente miembros de las tres Fuerzas participaron de evaluaciones de distintos sistemas.

Los ARAD fueron analizados junto con otras propuestas antes de avanzar hacia su incorporación.

Un primer lote cercano a los mil fusiles

Información especializada publicada antes de la entrega situaba el primer lote en aproximadamente 1.000 fusiles entre las distintas variantes.

Ese número debe entenderse como una primera etapa y no como la dimensión definitiva del reequipamiento.

La incorporación completa del ARAD será necesariamente progresiva debido a la magnitud del parque de fusiles que utilizan las Fuerzas Armadas y a la necesidad de acompañar la compra de armas con municiones, repuestos, ópticas, herramientas, capacitación y mantenimiento.

Zona Militar informó además que, hacia comienzos de septiembre, los procesos correspondientes a fusiles de 7,62 y 5,56 mm acumulaban un gasto devengado superior a los $4.700 millones.

Primero pruebas, después despliegue

La presentación de los fusiles no significa que desde mañana comenzarán a aparecer masivamente en todas las unidades militares.

La etapa inmediata será de evaluación, recepción, prueba e incorporación doctrinaria.

Cada Fuerza deberá comprobar el comportamiento de los sistemas conforme a sus propias necesidades operativas.

Las primeras armas permitirán además capacitar instructores, desarrollar procedimientos de mantenimiento, establecer tablas de tiro y preparar la logística necesaria para una incorporación de mayor escala.

Según la información conocida previamente, esta fase de verificaciones operacionales constituye un paso previo a la integración plena del sistema dentro de las unidades seleccionadas.

El final de una era que comenzó con el FAL

La trascendencia histórica del programa aparece cuando se observa el arma que debe reemplazar.

El Fusil Automatique Léger —FAL— acompañó a generaciones enteras de soldados argentinos y se convirtió probablemente en el arma individual más representativa de las Fuerzas Armadas durante la segunda mitad del siglo XX.

Su presencia atravesó períodos de conscripción obligatoria, conflictos armados, despliegues territoriales, misiones internacionales y sucesivas transformaciones de la estructura militar argentina.

El FAL tampoco desaparecerá inmediatamente.

Una fuerza armada no reemplaza decenas de miles de fusiles de un día para otro.

Durante un período considerable convivirán sistemas nuevos y antiguos hasta que el volumen de incorporaciones permita avanzar sobre las unidades de manera progresiva.

7,62 y 5,56: dos herramientas para necesidades diferentes

La decisión de incorporar simultáneamente los calibres 7,62×51 mm y 5,56×45 mm también constituye un dato relevante.

El 7,62 ofrece mayor energía y mejores prestaciones a distancias superiores, aunque a costa de munición más pesada y mayor retroceso.

El 5,56 permite disponer de armas y municiones más livianas y facilita una mayor cantidad de cartuchos transportados por el combatiente.

No existe necesariamente una contradicción entre ambos.

Las Fuerzas Armadas modernas utilizan diferentes armas y calibres conforme al tipo de unidad, misión y ambiente operacional.

La distribución prevista inicialmente refleja precisamente esa lógica: ARAD 7 para el Ejército y ARAD 5 especialmente para la Infantería de Marina y elementos de la Fuerza Aérea.

Una modernización que recién comienza

La presentación realizada en Patricios tiene, por lo tanto, un fuerte componente simbólico.

En una unidad nacida en 1806, el Ejército exhibió una plataforma de armamento individual concebida para las exigencias militares del siglo XXI.

Pero el verdadero resultado del programa no deberá medirse solamente por la fotografía de los nuevos fusiles.

Habrá que observar cuántas unidades son finalmente adquiridas, a qué ritmo llegan los siguientes lotes, cuánto cuesta el ciclo completo de sostenimiento, qué disponibilidad de repuestos y municiones existe y cómo se desarrolla el entrenamiento del personal.

La modernización militar no termina cuando se compra un arma.

Comienza allí.

Después de más de seis décadas en las que el FAL se convirtió prácticamente en sinónimo de soldado argentino, los primeros IWI ARAD marcan el inicio visible de su reemplazo generacional.

El cambio no será inmediato, pero desde este 29 de septiembre de 2026 el proceso ya tiene fusiles concretos sobre el terreno.

(*) Periodista. Corresponsal en Buenos Aires.

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