Malestar en el CRE de Laguna Paiva: denuncian cambios arbitrarios de horarios, favoritismos y amenazas de traslado

Malestar en el CRE de Laguna Paiva: denuncian cambios arbitrarios de horarios, favoritismos y amenazas de traslado

Integrantes del Comando Radioeléctrico de Laguna Paiva han expuest problemas con la conducción de la dependencia.

Los reclamos apuntan a la distribución de adicionales, los cambios permanentes de servicio, la falta de respuestas y la utilización de los traslados como posible mecanismo de castigo.

Personal policial que presta servicios en el Comando Radioeléctrico de Laguna Paiva hizo llegar a Radar Gremial una serie de reclamos sobre el funcionamiento interno de la dependencia y solicitó preservar su identidad ante el temor de sufrir represalias laborales.

Las acusaciones recogidas no constituyen hechos judicialmente comprobados y representan la versión del personal denunciante. Sin embargo, por su gravedad y por afectar las condiciones de trabajo dentro de una unidad operativa, justifican una intervención de la superioridad que permita establecer qué está ocurriendo.

Horarios que cambian permanentemente

Uno de los principales reclamos está relacionado con la modificación frecuente de los horarios de servicio. Según el personal, las guardias serían alteradas sin suficiente previsión y sin contemplar las necesidades familiares, el descanso ni la organización personal de quienes deben cumplirlas.

“Estamos mal. El horario te lo cambian siempre y no les importa nada”, resumió uno de los policías que se comunicó con este medio.

En una actividad que exige atención permanente, conducción de móviles, portación de armas y capacidad para responder ante situaciones críticas, la organización del descanso no constituye una concesión. Es una condición elemental para garantizar tanto los derechos del trabajador como la seguridad del servicio.

Los cambios pueden resultar necesarios ante una emergencia o una exigencia operativa concreta. El problema aparece cuando se transforman en una práctica habitual, discrecional y sin explicaciones.

Cuestionamientos a la conducción

El personal también cuestiona la presencia y la capacidad de respuesta del jefe de la dependencia. Según los testimonios, este permanecería ausente durante períodos prolongados y no brindaría soluciones ante los problemas planteados por sus subordinados.

La denuncia incluye, además, señalamientos sobre la influencia que tendría una persona de estrecha relación personal con el jefe en la organización de las guardias y en la asignación de servicios adicionales. Se la conoce internamente como «La Primera Dama».

Los efectivos sostienen que existirían compañeros favorecidos con determinados “pluses”, mientras otros que realizan tareas operativas quedarían excluidos sin que se conozcan criterios objetivos para efectuar la distribución.

Los organismos de control deberían revisar las planillas de servicio, la asignación de adicionales y los criterios utilizados durante los últimos meses.

La transparencia permitiría proteger los derechos del personal y, al mismo tiempo, despejar cualquier sospecha injustificada sobre la conducción.

Denuncian amenazas de traslado como castigo

Los cuestionamientos también alcanzan al subjefe a quien el personal atribuye un trato hostil y una escasa disposición para aceptar observaciones o posiciones diferentes.

De acuerdo con la denuncia, quienes expresan desacuerdo con determinadas órdenes serían advertidos sobre la posibilidad de recibir un pase a dependencias de Orden Público. Los denunciantes interpretan esa eventual medida como una forma de castigo.

Un traslado dispuesto por razones operativas, debidamente fundado y dentro de las facultades administrativas no constituye por sí mismo una irregularidad. Otra cosa muy distinta sería utilizar el pase para disciplinar a quien formula un reclamo, cuestiona una decisión o no integra el círculo de confianza de una jefatura.

La diferencia debe ser investigada. Las necesidades del servicio no pueden convertirse en una fórmula vacía que justifique cualquier decisión ni en una herramienta para silenciar el malestar interno.

El temor a reclamar

El pedido de reserva de identidad constituye, en sí mismo, un dato institucional preocupante. El personal asegura que necesita hacer pública la situación, pero teme que una presentación directa pueda derivar en cambios de horario, pérdida de adicionales, sanciones informales o traslados.

Ese temor explica por qué muchos conflictos internos permanecen ocultos hasta que terminan afectando el servicio, la salud del trabajador o la convivencia dentro de las dependencias.

La disciplina policial no implica renunciar al derecho a plantear problemas laborales. Tampoco autoriza a las jefaturas a administrar horarios, adicionales y destinos como premios para los obedientes o castigos para quienes formulan observaciones.

El ejercicio legítimo del mando requiere autoridad, pero también reglas claras, proporcionalidad y responsabilidad. Cuando el personal desconoce los criterios utilizados para distribuir cargas y beneficios, la conducción deja de ser reconocida como organización del servicio y comienza a ser percibida como arbitrariedad.

Qué debería revisar la superioridad

La Jefatura de la Unidad Regional I y el Ministerio de Justicia y Seguridad deberían disponer una verificación interna que permita determinar:

  • cómo se confeccionan y modifican las guardias;
  • con cuánta anticipación se notifican los cambios de horario;
  • qué criterios se utilizan para asignar adicionales y servicios remunerados;
  • si existe personal favorecido o excluido sin fundamentos objetivos;
  • cuál es el nivel de presencia efectiva de las autoridades de la dependencia;
  • si se formularon amenazas de traslado contra quienes plantearon desacuerdos;
  • y si existen canales seguros para presentar reclamos sin sufrir represalias.

No corresponde condenar públicamente a ninguna persona sobre la base de una sola versión. Pero tampoco corresponde ignorar una denuncia colectiva porque quienes la formulan, razonablemente, temen identificarse.

Lo que se reclama no es un privilegio. Es algo bastante más elemental: horarios previsibles, distribución transparente de los adicionales, trato respetuoso y garantías de que un traslado no será utilizado para castigar a quien se anima a señalar un problema.

AMPLIAREMOS

(*) Periodista. Corresponsal en Rosario.

Referenciageográfica

 

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