Un ex cadete de la sede Recreo denuncia que fue dado de baja por tener tatuajes visibles, pese a haber superado todas las etapas del ingreso y tener un desempeño ejemplar.
Por Rubén Pombo
Un sueño truncado por prejuicios
En 2023, Ale, como se identifica el denunciante, decidió anotarse en la Policía de Santa Fe con la esperanza de cumplir el sueño postergado de ser policía. Contra sus propios pronósticos, superó con éxito el premédico, el examen psicológico, el médico, el físico y los 15 exigentes días del propedéutico. Su ingreso a la sede Recreo del Instituto de Seguridad Pública (ISEP) fue legítimo, transparente y esforzado.
Comentarios humillantes, pero un rendimiento intachable
Ya como cadete, Alee relata haber sido víctima de discriminación por parte de algunos instructores y superiores, quienes cuestionaban su presencia por tener tatuajes:
“¿Qué hace este Harry acá?”, “¿Quién le aprobó el médico?”, “¿De dónde salió este?”
Sin embargo, su desempeño académico y disciplinario lo desmiente todo: calificaciones sobresalientes (8, 9 y 10), sin sanciones ni faltas.
Una baja inexplicable y contradictoria
El 30 de diciembre de 2024 recibió una notificación de baja por «falta de aptitud psicofísica» debido a los tatuajes visibles. La decisión lo obligó a interrumpir un proyecto de vida al que ya le había dedicado todo: renunció a un trabajo en blanco, reorganizó su vida familiar y se sometió a un proceso de eliminación de tatuajes que es costoso y doloroso.
Promesas de reincorporación incumplidas
Tras recibir un correo que lo habilitaba a presentar documentación para su reincorporación, asistió el 31 de marzo de 2025 con todas las constancias del tratamiento, pero se encontró con un nuevo obstáculo:
“Tenés que borrarte todo el cuerpo entero, te damos un año”, le dijeron.
El tratamiento cuesta $80.000 por sesión.
¿Normas o discrecionalidad?
La denuncia adquiere aún más peso cuando señala una situación de desigualdad:
“Hay cadetes que ingresaron conmigo que se tatuaron cursando y ahí están, pasaron a segundo año. ¿Y yo? ¿Por qué a mí no me dan la misma oportunidad? ¿Porque no soy hijo de nadie en la policía?”
Este testimonio revive una de las críticas más fuertes hacia el sistema de formación policial: la aplicación arbitraria de criterios de selección, donde muchas veces lo que prima no es la vocación ni el esfuerzo, sino el amiguismo o la cercanía con el poder institucional.
Una fuerza que se construye con justicia o no se construye
Desde #APROPOL, #FASIPP y #FRECUENCIAZUL, reafirmamos la necesidad de revisar urgentemente estos criterios de ingreso y permanencia, para que ningún aspirante con verdadero compromiso sea marginado por razones estéticas, culturales o de clase. Si queremos una policía profesional, democrática y representativa, no podemos permitir que la desigualdad se disfrace de reglamento.
APROPOL Noticias
APROPOL, Frecuencia Azul, ISEP Santa Fe, baja por tatuajes, discriminación policial, reincorporación cadete, sede Recreo, derechos cadetes policía, formación policial Argentina, justicia policial
