
El procedimiento se realizó en Maipú en el marco de una investigación por amenazas. Según la versión oficial, un hombre de 34 años efectuó al menos seis disparos contra los investigadores cuando ingresaban a la vivienda. No hubo policías heridos. La familia del detenido sostiene otra versión y asegura que creyó que se trataba de delincuentes.

Un allanamiento realizado por efectivos de la Policía de Mendoza estuvo a punto de terminar en tragedia luego de que un hombre efectuara varios disparos durante el ingreso de los investigadores a una vivienda de Gutiérrez, departamento Maipú.
El procedimiento se concretó durante la mañana del jueves 15 de octubre en un inmueble de calle Pescara y estuvo a cargo de la Unidad Investigativa Departamental Maipú, dependiente de la Dirección General de Investigaciones.
La medida había sido solicitada por la Oficina Fiscal de Maipú y autorizada judicialmente dentro de una investigación originada por una denuncia por amenazas y tenencia ilegal de armas de fuego.
Seis disparos durante el ingreso
Según la información oficial difundida por medios mendocinos, cuando los policías ingresaron a la propiedad el hombre, de 34 años, habría efectuado al menos seis disparos contra el personal actuante.
A pesar de la extrema peligrosidad de la situación, los investigadores consiguieron reducirlo y detenerlo sin que ninguno de los participantes resultara herido.
Una vez controlado el lugar comenzó la requisa del inmueble.
El resultado fue significativo: los investigadores secuestraron 12 armas de fuego —nueve cortas y tres largas— y más de 410 cartuchos de diferentes calibres.
Entre el material había pistolas Bersa y Mauser, revólveres, dos escopetas y una carabina calibre .22 equipada con mira telescópica, además de cargadores, componentes y otros elementos vinculados con armas de fuego.
La investigación oficial señaló inicialmente una pistola Bersa calibre .22 como el arma que habría sido utilizada para disparar contra los efectivos.
Las armas están siendo investigadas
Un elemento posterior obliga, sin embargo, a diferenciar el secuestro preventivo del armamento de su eventual condición ilegal.
La Fiscalía comenzó a verificar el origen y la documentación correspondiente a las 12 armas incautadas, por lo cual no puede afirmarse todavía que todo el armamento encontrado estuviera en situación irregular.
La investigación quedó en manos de la fiscal Juliana Labayru y, según informó Los Andes, se analizaba inicialmente una imputación por abuso de armas agravado, sin perjuicio de las modificaciones que pudiera tener la calificación jurídica conforme avance la causa.
Una versión diferente sobre el ingreso policial
Después del procedimiento apareció además una segunda versión de los acontecimientos.
Familiares del detenido aseguraron que el hombre es docente y sostuvieron que los policías habrían ingresado durante la mañana sin que él pudiera advertir que se trataba de un procedimiento oficial.
Según esa explicación, habría interpretado que delincuentes estaban entrando a la vivienda y habría disparado creyendo que intentaban asaltarlo. La familia también cuestionó la denuncia previa por amenazas.
Se trata, por ahora, de la versión de la familia, que deberá ser contrastada con las actuaciones policiales, las evidencias recolectadas y la investigación del Ministerio Público Fiscal.
Determinar cómo fue anunciado y ejecutado el ingreso será especialmente relevante para reconstruir la secuencia completa.
Seis disparos y ningún policía herido
Más allá de esas diferencias, existe un dato que no debería pasar inadvertido: un allanamiento judicial terminó con personal policial expuesto a una sucesión de disparos dentro de una vivienda.
Los efectivos debieron resolver en segundos una situación potencialmente letal y consiguieron detener al sospechoso sin que se registraran heridos.
El episodio vuelve a mostrar una faceta muchas veces naturalizada del trabajo policial. Una orden de allanamiento puede parecer un acto procesal rutinario cuando se observa desde un expediente, pero para quien debe franquear una puerta sin saber exactamente qué encontrará detrás, puede convertirse en cuestión de segundos en una intervención de vida o muerte.
También por eso corresponde reconstruir rigurosamente lo sucedido.
Si hubo disparos deliberados contra policías identificados como tales, la Justicia deberá establecer las responsabilidades correspondientes. Si existieron circunstancias particulares durante el ingreso que pudieron provocar una confusión, deberán investigarse con la misma seriedad.
Lo que no admite demasiadas interpretaciones es el riesgo al que estuvieron expuestos quienes tuvieron que entrar.
En Maipú fueron al cumplimiento de una orden judicial y regresaron después de haber enfrentado al menos seis disparos.
Esta vez, afortunadamente, todos volvieron.
Fuente consultada: El Nueve
(*) Periodista. Corresponsal en Buenos Aires.




¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora