Mientras la policía arde, el gobernador inaugura una ciclovía

Mientras la policía arde, el gobernador inaugura una ciclovía
Pullaro inaugurando una ciclovía en Laguna Paiva. Rosario arde.

Pullaro evitó hablar de la crisis y el silencio oficial se vuelve ensordecedor.

Por Marcos Anglada (*)

Mientras la Policía de Rosario atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años y comienzan a multiplicarse reclamos de asambleas de autoconvocados en distintos puntos de la provincia, el gobernador Maximiliano Pullaro inauguró este miércoles por la tarde una ciclovía en la ciudad de Laguna Paiva. Un allegado de la comitiva le advirtió «¡Están todos afuera de jefatura señor!» y este finge estar en «Narnia» con un cinismo que lo caracteriza.

El contraste fue tan evidente como incómodo.

Mientras en Rosario se acumulan suicidios de efectivos, protestas frente a jefaturas, petitorios formales y un malestar que ya desbordó los canales internos, la agenda oficial eligió mostrar normalidad y continuar con actividades protocolares de bajo impacto frente a una emergencia humana e institucional que exige respuestas urgentes.

Silencio ante una crisis que crece

Según relataron cronistas locales, al finalizar el acto Pullaro fue abordado por medios de la región que intentaron consultarlo sobre la situación que atraviesa la policía rosarina. El gobernador evitó hacer declaraciones, no respondió preguntas y se retiró rápidamente hacia la sede de gobierno.

La escena dejó una imagen elocuente: cuando la crisis irrumpe, el poder se repliega.

Autoridades ausentes

A este silencio se suma un dato que empieza a generar fuerte malestar dentro de la fuerza: el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, no aparece públicamente desde que estalló la crisis y permanece virtualmente recluido, sin dar explicaciones ni anuncios.

En la misma línea, la conducción policial provincial brilla por su ausencia. No hubo mensajes internos, conferencias, recorridas ni señales de conducción en uno de los momentos más delicados que atraviesa la institución en años.

La combinación de silencio político y vacío de mando profundiza la sensación de abandono que expresan los efectivos.

La imagen antes que la realidad

Mientras los reclamos se extienden y el malestar comienza a replicarse en otras jurisdicciones, la respuesta oficial sigue siendo eludir el conflicto y apostar a que el tiempo lo desgaste.

Pero la crisis no se diluye.
Se propaga.

El rol de la prensa: otro silencio llamativo

A la falta de respuestas oficiales se sumó un dato imposible de ignorar: ningún medio provincial de peso reflejó el contraste entre la crisis en Rosario y la agenda liviana del gobernador. La «Armedia Brancalene» nuevamente brilló por su ausencia.

Ni una línea.
Ni una pregunta incómoda.
Ni un título.

El silencio mediático vuelve a funcionar como blindaje político, en un contexto donde la pauta oficial sigue siendo un factor imposible de separar del tratamiento informativo.

Gobernar también es dar la cara

Inaugurar obras públicas no es un problema.
El problema es hacerlo como si nada estuviera pasando, mientras una fuerza de seguridad se descompone por dentro y los reclamos empiezan a multiplicarse.

Gobernar no es solo cortar cintas.

Gobernar es dar la cara cuando el sistema cruje.

Y hoy, en Santa Fe, el sistema está crujiendo fuerte.

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(*) Periodista. Corresponsal en Santa Fe

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