
La multa millonaria y la doble vara del poder político: ¿hasta cuándo el blindaje a funcionarios irregulares? ¿Como adquirió un campo de más de 150 mil dólares?
Por Marcos Anglada
La historia del productor Eduardo Bieler —hoy presentado como víctima de una multa “ambiental” de $379 millones— es mucho más que un expediente rural. Es una radiografía perfecta de cómo se maneja el poder en Santa Fe: ascensos irregulares, apadrinamientos políticos, favores cruzados y una impunidad que dura mientras conviene y desaparece cuando deja de servir.
Porque conviene recordarlo, aunque algunos quieran editar el pasado: Bieler no es un simple ganadero de Vera. Fue jefe de la Policía Rural santafesina, un cargo al que llegó mediante un ascenso totalmente irregular durante el gobierno de Omar Perotti, violando reglas de carrera, trayectorias profesionales y requisitos legales que cualquier trabajador policial debe cumplir religiosamente o queda afuera.
Mientras tanto, cientos de agentes hicieron cursos, esperaron años, rindieron exámenes… y quedaron mirando desde la tribuna como un ascenso express rompía todos los manuales.
¿Quién lo apadrinaba?
Todos lo saben: sectores del perottismo que manejaban la policía como una oficina política más.
Pero no terminó allí.
Apadrinado también por el pullarismo: la continuidad del blindaje
Lo que siguió en 2023 y 2024 no sorprendió a nadie que conozca la interna policial: el ascenso irregular fue sostenido y protegido por el nuevo gobierno de Maximiliano Pullaro.
Mientras el Estado santafesino hablaba de “orden”, “mérito” y “transparencia”, el caso Bieler seguía escondido debajo de la alfombra.
Toda la estructura política sabía:
- de su ascenso irregular,
- de los informes administrativos que lo objetaban,
- de los cuestionamientos internos,
- de las inconsistencias patrimoniales,
- y de los favores cruzados dentro de la Policía Rural.
Pero el blindaje seguía firme. Hasta que dejó de ser útil. Y ahí apareció la multa.
¿Multa ambiental o fusilamiento político?
La sanción de $379 millones por limpiar 6 hectáreas de renoval no resiste el menor análisis técnico. No es ambientalismo: es disciplinamiento.
¿Casualidad que estalle ahora? ¿Casualidad que este expediente haya dormido años y recién se active cuando el personaje queda sin espalda política?
En Santa Fe las casualidades administrativas no existen.
La pregunta que nadie quiere hacer: ¿Puede Bieler justificar semejante patrimonio?
Cuando un funcionario policial accede a bienes, campos o inversiones por encima de lo que su salario histórico permite, la justicia debería preguntar, no mirar para otro lado.
Y en este caso la pregunta ya circula en despachos, en pasillos de la Rural, en charlas de mate entre agentes retirados y activos:
- ¿Puede Bieler justificar el valor de ese campo?
- ¿Puede justificar las mejoras?
- ¿Puede justificar los movimientos patrimoniales acumulados durante años de padrinazgo político?
No estamos hablando de inventos ni de rumores:
- hablamos de una cifra multimillonaria incobrable para cualquier trabajador común,
- hablamos de un ex jefe policial que llegó donde no debía,
- y hablamos de una estructura política que lo sostuvo hasta ayer y que hoy lo suelta de golpe, como si nunca lo hubiera protegido.
Foco y Vara, versión Santa Fe: quién cae y quién nunca cae
Bieler no es un caso aislado. Es el ejemplo perfecto del dispositivo que denunciamos hace años:
FOCO: El Estado mira cuando le conviene y a quien le conviene.
Nunca antes. Nunca después.
VARA: A algunos, indulgencia eterna. A otros, castigos ejemplificadores. A este, un martillazo de $379 millones.
La pregunta no es si Bieler cometió una falta ambiental. La pregunta es otra, muchísimo más seria:
❗ **¿Por qué el Estado santafesino toleró sus irregularidades mientras le servía políticamente…
…y recién ahora decide “descubrir” lo ambiental, lo disciplinario y lo moral?**
El problema no es Bieler
El problema es el sistema que lo creó, lo protegió y ahora lo usa de chivo expiatorio.**
Perotti lo ascendió violando la carrera. Pullaro lo sostuvo sin revisar nada.
Hoy ambos gobiernos se reparten silencios mientras el expediente ambiental cae como un rayo. Y la pregunta final sigue siendo la más incómoda:
¿Puede Bieler justificar el patrimonio que hoy dice estar perdiendo… o la multa empezó a revelar una historia que todos conocían pero nadie quería destapar?
Santa Fe no necesita ejemplos.
Necesita verdad, investigación patrimonial seria y un sistema de ascensos que no siga premiando lealtades políticas.
Porque mientras todo esto siga igual, la injusticia no es la multa.
La injusticia es el mecanismo que la hace posible.
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