
El suboficial mayor de la Policía Federal, de 61 años, fue atacado por dos delincuentes en González Catán cuando circulaba en su automóvil. Respondió a los disparos y resultó herido en un hombro. Fue intervenido quirúrgicamente y evoluciona favorablemente. Los dos sospechosos también terminaron baleados.

El policía federal que integra la custodia de la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, y que fue herido durante un violento intento de robo en González Catán, partido de La Matanza, fue operado y se encuentra en buen estado general.
Se trata de un suboficial mayor de la Policía Federal Argentina, de 61 años, perteneciente al área de Seguridad y Custodia vinculada al Ministerio de Seguridad Nacional. La pertenencia del efectivo a esa estructura fue informada por medios que reconstruyeron el episodio ocurrido durante la madrugada de este martes 29 de septiembre.
Lo interceptaron y comenzaron a dispararle
El ataque ocurrió cuando el policía circulaba a bordo de un Toyota Etios por la calle Gallardo al 800, en González Catán.
Según la reconstrucción inicial, dos hombres que se movilizaban en una motocicleta Yamaha lo interceptaron y abrieron fuego contra el automóvil.
Uno de los proyectiles atravesó el sector correspondiente al conductor.
Frente a la agresión, el suboficial utilizó su arma reglamentaria y respondió los disparos.
Se produjo entonces un intenso intercambio de fuego que terminó con el policía herido en un hombro y ambos presuntos atacantes también alcanzados por proyectiles.
Fue operado y evoluciona favorablemente
El custodio fue trasladado para recibir atención médica y posteriormente debió ser intervenido quirúrgicamente como consecuencia de la lesión sufrida.
La buena noticia conocida después del ataque es que la operación resultó satisfactoria y el efectivo se encuentra fuera de peligro y evolucionando favorablemente.
El dato permite llevar tranquilidad luego de las primeras informaciones que solamente indicaban que había sido trasladado consciente y sin riesgo inmediato para su vida.
Los dos sospechosos terminaron heridos
Uno de los presuntos delincuentes recibió un impacto de bala en la espalda.
El segundo fue llevado por familiares al Hospital Simplemente Evita, donde los médicos constataron que presentaba cinco heridas de arma de fuego.
Ambos quedaron bajo investigación por su presunta participación en el intento de robo.
La mecánica completa del enfrentamiento deberá ahora ser determinada mediante las pericias correspondientes, incluido el análisis balístico, las armas involucradas y otros elementos que puedan incorporarse a la causa.
Interviene la Justicia de La Matanza
La investigación quedó en manos del fiscal Adrián Arribas, de la UFI Descentralizada N.º 2, con intervención de personal de la Comisaría 2.ª Sur de González Catán.
El objetivo será establecer la secuencia completa del ataque y la participación de los dos sospechosos.
Por el momento, la información disponible indica que el policía habría respondido luego de ser atacado a tiros cuando circulaba en su vehículo.
Otro policía atacado fuera del servicio ordinario
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una realidad que atraviesa a numerosos integrantes de las fuerzas de seguridad: el riesgo no desaparece cuando termina el servicio.
Un policía puede encontrarse de franco, regresar a su domicilio o realizar una actividad particular y continuar siendo un objetivo especialmente vulnerable frente a un delito violento.
En este caso, además, se trató de un efectivo experimentado que pudo reaccionar frente a una agresión armada y sobrevivir a un enfrentamiento en el que recibió un disparo.
El episodio se suma a otros ataques recientes sufridos por integrantes de la Policía Federal en el conurbano bonaerense.
Días atrás, un subinspector perteneciente al área de Investigaciones Contra el Narcotráfico fue baleado en Villa Palito, San Justo, mientras trabajaba como conductor de una aplicación de viajes. En aquel ataque recibió impactos en la espalda y en una pierna.
También había sido atacado otro integrante de la fuerza, de franco y trabajando para una aplicación, durante un intento de robo en Villa Tranquila, Avellaneda.
La condición policial continúa las 24 horas
Estos casos permiten observar una cuestión que demasiadas veces queda reducida a una estadística criminal.
El policía que termina su turno sigue siendo policía.
Conserva obligaciones funcionales, porta un arma, puede ser reconocido por delincuentes y, ante una agresión, debe tomar decisiones en cuestión de segundos.
También carga con una exposición que alcanza a sus traslados, sus actividades particulares y muchas veces a su propia familia.
Por eso, detrás de cada enfrentamiento existe además una dimensión laboral que debe ser considerada: descanso, entrenamiento, equipamiento, asistencia médica y acompañamiento posterior al hecho.
No alcanza con valorar la reacción del efectivo cuando todo termina bien.
También corresponde garantizar qué ocurre después del disparo, después de la ambulancia y después del quirófano.
En este caso, afortunadamente, la noticia posterior es alentadora:
el suboficial mayor fue operado con éxito, está bien y se recupera de la herida sufrida mientras se defendía de un ataque armado.
(*) Periodista. Corresponsal en Buenos Aires.




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