La retroalimentar la información es un acto de fe y confianza, donde se cree que el otro puede ser más de lo que hoy es.
Por Lic. Alejandro Gabriel López (*)
La comunicación es un proceso inherente a la evolución humana. Charles Darwin sostuvo que tanto las emociones como el lenguaje son herramientas fundamentales que los individuos emplean para adaptarse y sobrevivir en su entorno.
¿Qué es el feedback y para qué sirve?
El feedback es un proceso de comunicación a través del cual una persona recibe información específica sobre su comportamiento, desempeño o resultados. El propósito de este proceso es reforzar aquello que se está haciendo bien y brindar orientación para mejorar los aspectos que requieren ajuste o desarrollo.
Modelo F.I.D.E.C. — Cinco pasos clave para una retroalimentación efectiva
F (Fijar el contexto adecuado): elegir un momento y un lugar apropiados, un diálogo abierto, libre de distracciones y basado en el respeto mutuo.
I (Iniciar con lo positivo): reconociendo lo que la persona ha hecho bien hasta el momento.
D (Detectar oportunidades de mejora): abordan de forma clara y respetuosa aquellos aspectos que deben ajustarse o mejorar. La observación debe ser específica, objetiva y orientada a soluciones.
E (Energizar con apoyo y motivación): alentar positivamente y demostrar la confianza en las habilidades de la otra persona para la mejora.
C (Confirmar los acuerdos y objetivos): asegurar de que las partes estén alineadas en cuanto a lo que se espera lograr.
Líderes auténticos: apasionados por la retroalimentación que transforma y eleva a las personas
Hace algunos años presencié una escena preocupante: un jefe policial, frente a todo su equipo, inició una supuesta retroalimentación a un subordinado con un tono agresivo y humillante. Comenzó diciendo: “Usted es un inútil” y continuó elevando la voz hasta convertir la conversación en una exposición pública de reproches y descalificaciones. Luego de destruir emocionalmente al trabajador, enumeró exigencias y advirtió sanciones ante futuras fallas. Cerró con un grito seco: “Retírese”.
Este ejemplo pude verlo en distintas organizaciones y empresas, y no refleja en absoluto una verdadera cultura de feedback.
Los verdaderos líderes valoran la retroalimentación de calidad. No buscan cantidad, sino conversaciones que generen confianza, respeto y desarrollo. Reconocen fortalezas y acompañan con propósito, sabiendo que el feedback no corrige desde la crítica, sino que transforma desde el vínculo.
(*) Representante de la República Argentina de la Asociación Internacional de Liderazgo-Grow. CEO Desarrollo Organizacional AGL. Speaker Internacional en Liderazgo
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