Hace tiempo que venimos padeciendo los caprichos de los gobernantes de turno. Prioridades cambiantes, decisiones arbitrarias y un desprecio sistemático por quienes sostienen, día a día, el peso de la seguridad.
Por Mercedes «Mecha» Iñiguez (*)
La necesidad económica empuja a muchos a sacrificar la salud por un plus en el bolsillo. Y, cuando no es la necesidad, es la desidia de quienes lideran dentro de la institución. Por el colega, cero empatía.
Cuando atravesamos un episodio de estrés laboral o sufrimos un accidente, no tenemos la cabeza fría para pensar si el trámite es personal o vía jerárquica. Y nuestras familias —si no pertenecen al rubro— ni siquiera saben qué pasos seguir. Esa soledad en el momento crítico es una condena silenciosa.
La actitud de Medicina Legal es, cuanto menos, cuestionable. Lejos de asistir, se deshumaniza y se estigmatiza al compañero. Los supuestos 50 profesionales de la salud, a los que se refirió el señor Paz, no están para cuidar al personal: están para cumplir órdenes, desestimar certificados médicos de profesionales externos y hacer un poco más difícil la vida del trabajador.
La DIPART debería asumir la responsabilidad de las evaluaciones médicas del personal de seguridad. Y alguien dentro de la institución policial debería garantizar que el personal subalterno reciba la asistencia que necesita. Porque en un momento crítico, cuando la salud física o mental está en juego, mantener la cabeza fresca para resolver es casi imposible.
Y hablemos claro sobre las licencias: las médicas no se cuestionan. Se respetan. No por estar en otra condición de salud se trabaja menos o se vale menos. Un trabajador debe ser respetado, y mucho más si su deterioro está vinculado a su ámbito laboral.
Las licencias ordinarias son un derecho irrenunciable de descanso total. No se pueden suplantar con obligaciones impuestas por el Estado.
Si los gobiernos de turno tuvieran esto en cuenta, ahorrarían dinero y evitarían sufrimiento simplemente haciendo lo que corresponde.
Sin dejar tirado al que todos los días pone el cuerpo.
Ya es suficiente. Hagan lo que se debe hacer.
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(*) «Mecha» es personal policial de Santa Fe en actividad
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