Policías al límite: suicidios, precarización, abandono laboral y una respuesta estatal fallida

Policías al límite: suicidios, precarización, abandono laboral y una respuesta estatal fallida

El abogado Gabriel Sarla confirmó el colapso emocional y laboral de la policía santafesina.

Por Rubén Pombo (*)

El representante legal de los efectivos denunció falta de asistencia psicológica, sueldos de pobreza y ausencia de respuestas concretas del gobierno provincial

El abogado Gabriel Sarla, representante legal de efectivos de la Policía de Santa Fe, confirmó públicamente la grave crisis que atraviesa el personal policial y advirtió sobre el deterioro extremo de las condiciones laborales, salariales y psicológicas, en el marco de una entrevista concedida al programa “Se presume culpable”, conducido por Alejandra Garnero Ojeda en FM Wox 88.3 de Rosario.

Las declaraciones se producen tras el suicidio de un suboficial del Cuerpo Guardia de Infantería ocurrido esta semana en Rosario, hecho que actuó como detonante de manifestaciones espontáneas de efectivos y familiares en distintas unidades regionales de la provincia.

Una crisis generalizada en toda la provincia

Sarla fue contundente al describir la situación actual: “El malestar ya es generalizado en toda la provincia y por todos los oficiales de policía”, afirmó, señalando que el reclamo surgido en Rosario se extendió rápidamente a otras unidades regionales.

El abogado explicó que uno de los principales factores que agravan la situación es el sistema de traslados, que obliga a muchos efectivos a recorrer largas distancias desde el norte provincial hacia Rosario, con jornadas extenuantes y sin descanso adecuado.

En algunos casos, relató, los efectivos deben esperar hasta 12 horas en terminales o regresar a trabajar casi sin haber podido dormir.

Salud mental: el reclamo más urgente

Uno de los puntos más críticos señalados es la ausencia de un sistema real de asistencia psicológica.

“El reclamo principal fue por el tema acompañamiento psicológico, que es algo que la policía no tiene”, explicó Sarla.

Según detalló, el único mecanismo existente es un protocolo que se activa cuando el efectivo manifiesta malestar, pero que se limita a retirarle el arma reglamentaria y enviarlo a su domicilio, sin garantizar tratamiento ni seguimiento profesional.

“El policía tiene que pagarse de su bolsillo el psicólogo, el psiquiatra y muchas veces también la medicación, porque la obra social no cubre todo”, agregó.

Esta situación, advirtió, contribuye directamente al aumento de las bajas médicas, las descompensaciones y los suicidios dentro de la fuerza.

sueldos de pobreza y jornadas sin descanso

El abogado también denunció la grave situación salarial del personal policial.

“Hoy un policía está rozando la pobreza, no llega a mitad de mes con lo que cobra”, afirmó.

Como consecuencia, muchos efectivos se ven obligados a realizar horas extras y servicios adicionales de forma permanente, lo que deriva en jornadas de 36 o incluso 48 horas sin descanso adecuado.

“Hay personas que me han manifestado que hacía dos semanas que no podían volver a su casa y ver a sus hijos”, relató.

Este nivel de sobrecarga física y emocional, explicó, genera un deterioro progresivo que impacta directamente en la salud mental del personal.

“Muchos sienten que están muertos en vida”, señaló.

Una reunión sin soluciones concretas

Sarla confirmó además que mantuvo una reunión con el ministro de Seguridad de la provincia, Pablo Cococcioni, junto a representantes de los efectivos autoconvocados.

Si bien calificó el encuentro como respetuoso y permitió exponer la situación real del personal, aclaró que no hubo soluciones concretas ni acuerdos efectivos.

“Fueron ideas generales, pero no se llegó a ningún arreglo ni solución concreta”, explicó.

Asimismo, cuestionó las medidas anunciadas posteriormente por el gobierno, señalando que no abordan el problema estructural ni benefician al conjunto del personal policial, especialmente a los retirados.

El reclamo continúa, pero la policía no abandonó el servicio

El abogado dejó en claro que, pese a la gravedad de la situación, la policía no ha abandonado sus funciones ni ha dejado desprotegida a la sociedad.

“La policía nunca dejó de trabajar. El reclamo es pacífico y no busca perjudicar a la sociedad”, afirmó.

Las manifestaciones se realizan con personal franco de servicio, familiares y ciudadanos que expresan su apoyo, mientras los efectivos asignados a guardias continúan cumpliendo sus tareas habituales.

Finalmente, confirmó que el reclamo continuará en los próximos días y que se ha presentado un petitorio formal solicitando la reapertura de un canal de diálogo con el gobierno provincial.

Una advertencia que no puede ser ignorada

La situación expuesta por el representante legal confirma un diagnóstico que desde distintos sectores se viene advirtiendo desde hace tiempo: el sistema de seguridad provincial se sostiene sobre un personal sometido a una presión extrema, sin contención adecuada y con condiciones laborales que comprometen su bienestar físico y psicológico.

El desenlace de este conflicto dependerá de la capacidad de las autoridades de reconocer la gravedad del problema y adoptar medidas estructurales que permitan preservar no solo el funcionamiento de la institución, sino también la vida y la salud de quienes la integran.

(*) Periodista. Corresponsal en Rosario

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