
Un nuevo hecho reafirma el valor del profesionalismo policial y el compromiso con la vida. En la noche del 5 de junio de 2025, dos efectivos del Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez, dependiente de la Unidad Regional II, protagonizaron un acto de asistencia de emergencia que permitió salvar la vida de un vecino de 51 años, que se había atragantado mientras cenaba.
Por Marcos Anglada (*)
Un patrullaje que se convirtió en rescate
Pasadas las 23 horas, el Oficial de Policía Manuel Orzuza y el Suboficial de Policía Joan Rouille patrullaban el cuadrante asignado por la Jefatura, dentro del barrio Ibarra, cuando notaron a un grupo de personas visiblemente alteradas frente a una vivienda en calle Entre Ríos al 2100. Mediante señas desesperadas, solicitaron su intervención inmediata.
Al llegar, los agentes encontraron a un hombre tirado en el piso, sin poder respirar, y con signos de ahogo. Con rapidez y decisión, el Suboficial Rouille aplicó la maniobra de Heimlich, logrando que el hombre expulsara un trozo de carne que obstruía sus vías respiratorias. Gracias a esa intervención, la víctima recuperó la respiración por sus propios medios.
Asistencia médica y reconocimiento
Mientras realizaban la maniobra, los efectivos también solicitaron una ambulancia al Sistema de Emergencias 911, la cual arribó minutos después. El personal médico verificó que el paciente se encontraba fuera de peligro, y felicitó a los policías por su eficaz y oportuna intervención, la cual evitó una posible tragedia y hizo innecesario el traslado al hospital.
Compromiso con la vida, más allá del deber
Desde APROPOL queremos destacar con énfasis este accionar. La intervención del Oficial Orzuza y del Suboficial Rouille demuestra que la tarea policial no se limita al patrullaje ni al combate del delito, sino que también abraza la responsabilidad de asistir, proteger y salvar vidas en momentos críticos.
El conocimiento de técnicas de reanimación, la capacidad de actuar bajo presión y la sensibilidad ante el dolor ajeno son cualidades que deberían ser reconocidas y promovidas desde todas las esferas del Estado.
Porque cada vida salvada es una victoria institucional. Y cada acto de humanidad fortalece el verdadero sentido de la función policial.
(*) Periodista y Corresponsal en Rosario
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