Fuego libre: Pullaro, los mecenas presos y el negocio de la política. ¿Quién paga la fiesta?: campañas millonarias, favores eternos y silencio político.
Por Alberto Martínez (*)
¿De qué sirve prometer “Ficha Limpia” si tus mecenas están presos por lavado, extorsión y fraude? ¿De qué vale hablar de “orden” si los que pusieron la plata para tu campaña están siendo investigados por la justicia federal?
Y lo más inquietante: ¿quién gobierna realmente, Pullaro… o los que pagaron la campaña?
El pacto no dicho: vos ganás, yo cobro
La campaña de Maximiliano Pullaro fue una verdadera exhibición obscena de recursos: carteles por toda la provincia, pantallas, medios alineados, helicópteros, vuelos privados, equipos de producción de lujo, y millones y millones que nadie sabe —o quiere decir— de dónde salieron.
Hoy, uno de esos mecenas de lujo, Fernando Whpei, está tras las rejas. Imputado por extorsión, asociación ilícita, lavado de activos y fraude con cooperativas fantasmas. Fue procesado con prisión preventiva.
Otro de sus vínculos empresarios también está bajo la lupa. ¿Y Pullaro? Silencio. Ni una palabra.
Cuando el dinero habla, el gobernador calla.
Relaciones indebidas, poder delegado
Whpei no era un outsider. Era un actor central del engranaje de poder santafesino. Dueño de medios, benefactor de campañas, operador en las sombras. En 2023 se lo señalaba como uno de los principales aportantes de la campaña de Pullaro. Hoy está en tribunales. Y mañana, tal vez, su prontuario empiece a salpicar a más de uno.
Porque nadie invierte millones sin pedir nada a cambio.
¿Ficha limpia… o ficha lavada?
Y acá viene la parte más indigna: Pullaro defiende con fervor la “Ficha Limpia”, ese sello de goma que supuestamente impide que se presenten candidatos con condenas.
Pero ¿qué pasa cuando los condenados no son candidatos, sino los que pagan la campaña?
¿Qué ficha limpia puede sostenerse si los cheques salen de cuevas financieras y sociedades pantalla?
¿O vamos a decir que Whpei fue un “aportante espontáneo”, un “filántropo de la democracia”?
El manual de la hipocresía: cuando te conviene, no ves
Mientras tanto, el periodismo oficialista mira para otro lado. Las oficinas del Tribunal Electoral ni siquiera piden aclaraciones. Y la justicia, lenta y calculadora, avanza sin tocar al hombre fuerte de Casa Gris.
Pero esto no se borra con discursos. La verdad está ahí, escrita en los libros contables no declarados.
Y la historia tiene memoria.
El peligro de gobernar endeudado con los poderosos
Lo grave no es solo de dónde viene la plata. Lo grave es quién la cobra después.
Porque cada mecenas cobra su peaje: con contratos, con impunidad, con cargos, con favores. Y mientras tanto, los trabajadores policiales siguen sin chaleco, sin viáticos, sin horas extras pagas y sin política de salud mental.
¿Quién puso millones para la campaña?
¿Whpei? ¿Un cartel narco? ¿Una fundación trucha?
¿Y qué les prometieron a cambio?
La verdadera ficha es la que la gente ya empezó a leer
Desde este medio no vamos a callar. Porque mientras se llenan la boca con la transparencia, siguen gobernando de espaldas al pueblo y de frente a los empresarios del poder.
Ficha limpia con cheques sucios.
Gobierno nuevo con favores viejos.
Moral de cartón para tapar negocios de cemento.
¡Quién quiera oír que oiga!
(*) Periodista. Licenciado en Seguridad Pública. Especialista en seguridad y derechos laborales de los trabajadores policiales y penitenciarios.
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