Un nuevo episodio de infraestructura precaria se registró en la Alcaidía de la Unidad Regional V de Policía, en la ciudad de Rafaela, cuando en la madrugada del sábado se produjo el desprendimiento de parte del techo en uno de los pabellones donde se alojan personas privadas de libertad.
Por Marcos Anglada
Mientras la versión oficial, difundida por medios de la zona, hablan de un “desprendimiento de mampostería” que habría provocado solo una lesión leve en un interno, fuentes internas de la propia dependencia describen un escenario mucho más preocupante, con al menos tres detenidos heridos que debieron ser trasladados al hospital.
Según el parte oficial, el hecho ocurrió en un pabellón pequeño donde se encontraban seis personas alojadas. Uno de ellos habría sufrido una escoriación leve en el cuero cabelludo, sin que se registraran más lesionados. Como medida preventiva, el sector fue clausurado y los internos reubicados en otros espacios de la alcaidía.
Sin embargo, un corresponsal de Apropol Noticias que trabaja en la propia unidad aseguró que “el techo cayó sobre los internos”, provocando heridas de consideración en tres de ellos, y que la situación fue mucho más grave de lo que se comunicó públicamente.
“En cualquier momento se nos cae todo encima y nos mata a todos. La estructura está en pésimo estado. Además tenemos una plaga de ratas y cucarachas desde hace meses. Trabajar en este lugar es inhumano”, señaló la fuente.
Sobrepoblación, abandono y silencio oficial
Más allá de las diferencias entre ambas versiones, lo que no está en discusión es el estado crítico de la alcaidía. El edificio fue diseñado para una capacidad aproximada de 70 detenidos, pero actualmente aloja alrededor de 110, lo que implica una sobrepoblación cercana al 60%.
A esto se suman denuncias reiteradas por:
- Falta de mantenimiento estructural.
- Presencia de roedores e insectos.
- Condiciones insalubres tanto para detenidos como para trabajadores.
- Ausencia de respuestas a los reclamos formales elevados desde hace meses.
Los medios locales reconocen que el establecimiento “no cuenta con espacios excedentes” y que desde hace tiempo se plantea la necesidad de construir una nueva alcaidía, proyecto que sigue sin avances concretos.
Un problema que no es un hecho aislado
Lo ocurrido en Rafaela no es un episodio excepcional, sino parte de un patrón que se repite en comisarías y alcaidías de toda la provincia de Santa Fe: edificios viejos, sobrecargados, sin inversión real y sostenidos a fuerza de parches.
La diferencia entre hablar de “una escoriación leve” o de “tres heridos hospitalizados” puede ser discutible en términos comunicacionales. Lo indiscutible es que cuando un techo se cae dentro de una dependencia policial, el problema no es el relato: es el techo.
Y también es el modelo de encierro improvisado, la falta de planificación penitenciaria, el uso de comisarías como cárceles permanentes y la naturalización del riesgo tanto para quienes están detenidos como para quienes trabajan allí.
En algún momento habrá que decidir si se sigue esperando la tragedia para recién entonces anunciar “una obra en carpeta”. Porque la infraestructura, como la paciencia, también tiene un límite. Y cuando se rompe, no avisa: simplemente se cae.
APROPOL Noticias

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