Santa Fe — En el acto oficial de egreso de 817 nuevos auxiliares de seguridad de la Policía provincial, las autoridades destacaron con solemnidad que el uniforme es “la insignia del Estado en el territorio” y que representa “vocación, servicio y honor”. Según el Gobierno, la nueva camada de agentes culminó su formación y ahora comenzará a patrullar con plena profesionalización.
Por Marcos Anglada
Pero fuera de los protocolos y las cámaras, la historia que relatan varios de esos flamantes servidores públicos es otra:todos debieron presentarse al acto y al inicio de sus funciones sin el uniforme reglamentario porque no se los proveyeron, por lo que arribaron con ropa de civil, mochilas personales y hasta zapatillas improvisadas como parte de su vestimenta institucional.
El contraste es fuerte. Del discurso que remarca inversiones millonarias para equipar a las fuerzas —incluidas compras o entregas de uniformes que, según distintas publicaciones oficiales, se realizan por etapas desde hace meses— a la realidad de quienes están en la calle hay una brecha palpable.
Para los propios agentes, el uniforme no es sólo una cuestión estética o simbólica, sino una herramienta de seguridad esencial. No sólo distingue al policía del ciudadano común, sino que ofrece protección física y legal en procedimientos, controles y operativos. Su ausencia puede generar confusiones, poner en riesgo la integridad del agente y debilitar la percepción de legitimidad ante la comunidad.
En la ceremonia oficial, la secretaria de Coordinación Técnica y Administración Financiera del Ministerio de Justicia y Seguridad (Georgina Orciani) subrayó la apuesta del Gobierno por construir una fuerza más profesionalizada y presente en cada rincón de la provincia.
Sin embargo, ayer y hoy, en distintos barrios y comisarías, los recién egresados enfrentan la paradoja cotidiana: promesas de equipamiento integral quedaron —al menos por ahora— en palabras, y el uniforme que simboliza el inicio de su servicio público no fue provisto en tiempo y forma.
Mientras algunos esperan los últimos bultos de indumentaria oficial prometida, otros repiten la misma frase: “Salimos a la calle con lo que teníamos”. Y eso, para muchos de ellos, significa vestir de civil bajo una leyenda que dice proteger, pero que en la práctica llega tarde o incompleta.
A pesar de todo la familia policial una vez más presente
Por eso, desde este espacio enviamos nuestras felicitaciones sinceras a cada nuevo agente, que inicia una carrera exigente y trascendental para la seguridad pública, y un reconocimiento profundo a sus familias, que también son parte activa de este camino.
En sus manos comienza ahora una tarea enorme. Ojalá que el Estado esté a la altura y les entregue, además del discurso, las herramientas básicas que merecen desde el primer día.

APROPOL Noticias desde Santa Fe



¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora