Un salario que no alcanza y una deuda que se vuelve insostenible.
Por Rubén Pombo
El personal policial atraviesa un nuevo capítulo de incertidumbre económica. Mientras los sueldos regulares ya no cubren ni la mitad de la canasta básica familiar, las horas extras del sistema OSEP —que tienen carácter alimentario— siguen sin ser pagadas.
A esta altura, se adeudan las dos quincenas de noviembre y se acerca el cierre de la primera quincena de diciembre, sin una sola comunicación oficial que explique la demora ni anuncie una fecha concreta de acreditación.
Horas extras con carácter alimentario: un derecho vulnerado
No se trata de un plus ocasional ni de un beneficio accesorio: las horas extras forman parte del ingreso indispensable para miles de trabajadores policiales que sostienen la seguridad en turnos extendidos, feriados, noches y operativos especiales.
El carácter alimentario de estas remuneraciones está ampliamente respaldado por la normativa laboral y la jurisprudencia nacional. Retrasarlas significa comprometer directamente la subsistencia diaria de familias enteras, obligadas a endeudarse, postergar pagos o recortar gastos esenciales.
Silencio oficial y malestar creciente en las fuerzas
La ausencia de explicaciones agrava el malestar. En un contexto inflacionario donde cada día cuenta, no existe justificativo administrativo ni financiero que legitime semejante demora. Los agentes policiales cumplen su tarea sin interrupciones; la administración, en cambio, no cumple con una obligación básica: pagar en tiempo y forma.
Los trabajadores reclaman lo mínimo: previsibilidad. Pero hasta hoy, no hay fecha de pago, no hay cronograma, no hay respuesta.
Una deuda que habla de un problema estructural
El retraso de estas tres quincenas no es un hecho aislado. Representa un síntoma de algo más profundo: la falta de planificación financiera, la subestimación del rol policial y la desprotección salarial de quienes sostienen el orden público.
Mientras tanto, las obligaciones familiares —alquiler, alimentos, transporte, servicios, escolaridad— no esperan. El Estado sí parece hacerlo.
Exigen una solución inmediata y un compromiso sostenido
La demanda es clara y urgente:
- Pago inmediato de las horas extras OSEP adeudadas.
- Publicación de un cronograma oficial, transparente y definitivo.
- Garantías de que no volverán a repetirse demoras que afectan de forma directa el bienestar de trabajadores esenciales.
El personal policial no pide privilegios: pide lo que ya trabajó, lo que le corresponde y lo que necesita para vivir. Y el tiempo para responder se agotó hace rato.
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