Golpe para la Fiscalía en el primer juicio por jurados de Santa Fe: el productor rural Rubén Ulrich fue declarado culpable por matar a un subinspector, pero el jurado popular entendió que actuó bajo emoción violenta, una figura que reduce sustancialmente la pena.
Por Marcos Anglada (*)
Ayer martes 10 de junio de 2025, se registró un hecho inédito en la provincia: tras dos intensas jornadas de debate en los Tribunales de San Cristóbal, un jurado popular de doce ciudadanos halló culpable a Rubén Alberto Ulrich, productor agropecuario de 58 años, por el homicidio de un subinspector de policía, Franco López. Sin embargo, el desenlace añadió grados de complejidad jurídica: el jurado consideró que actuó en un estado de “emoción violenta”, una figura que atenúa sustancialmente la calificación penal.
El hecho se remonta a la madrugada del 17 de enero de 2023, en el campo “La Sara” en Monigotes (departamento San Cristóbal), donde Ulrich, tal como reconstruyó el proceso, arribó acompañado por su hijo y, al encontrar allí a su expareja junto a López, primero disparó al patrullero y luego le disparó en el pecho al policía, quien falleció horas después en Rafaela. La mujer resultó herida pero sobrevivió.
La acusación, a cargo de las fiscales Silvina Verney y Hemilse Fissore, pidió prisión perpetua, argumentando que se trataba de un crimen con agravantes de género, o bien tipificado como femicidio vinculado. Sin embargo, los jurados no dieron por probada esa figura ni que las lesiones a la mujer hayan sido actos de violencia de género. En cambio, aceptaron la atenuante de emoción violenta, lo que ubica la posible pena entre 1 y 3 años por homicidio, además de considerar lesiones leves, tenencia ilegal de arma y daño calificado.
Tras el veredicto, el juez Nicolás Stegmayer accedió al pedido de excarcelación y Ulrich recuperó la libertad —con restricciones— mientras espera la audiencia, prevista para este lunes 23 de junio, donde se dará a conocer la pena definitiva, aunque se descontarán los más de dos años que pasó en prisión preventiva.
Contexto y trascendencia
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Un antes y un después en Santa Fe. Este fue el primer juicio por jurados en la provincia, un paso significativo hacia la participación ciudadana en la justicia penal
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Proceso y deliberación
El juicio se inició el 9 de junio; tras escuchar a testigos, examinar pruebas y escuchar los alegatos, el jurado deliberó por dos horas hasta llegar al veredicto. -
Respaldo institucional
Estuvieron presentes autoridades como el juez Stegmayer, el ministro Pablo Cococcioni y fiscales de la provincia, lo que subraya el peso simbólico del proceso. -
Ramificaciones futuras
Según la Ley Nº 14.253, también podrán juzgarse con jurados casos de abuso sexual seguido de muerte, robo con muerte y enfrentamientos armados.
Mirada crítica y proyección
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El veredicto evoca un dilema: justicia participativa vs. sensibilidad hacia contextos de género. Si bien muchos celebran este sistema como un triunfo democrático, también hay voces que cuestionan su aplicación a casos donde puede ignorarse la violencia estructural contra las mujeres.
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La defensa ya celebró, asegurando que hoy Ulrich “volvió a nacer” con su excarcelación. ¿Es esto un triunfo de la justicia equitativa, o una falla en la persecución de los femicidios?
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Lo que viene: el lunes se definirá la pena. El tiempo en prisión preventiva se descontará, lo que podría resultar en una pena muy corta. Sería irónico —no exento de controversia— que tras un juicio histórico, la condena quede reducida a apenas un año o dos de cumplimiento efectivo.
Conclusión alentadora: este juicio es una señal de renovación institucional, que incorpora a la ciudadanía en el centro del sistema penal. Pero también abre el debate sobre cómo equilibrar la justicia participativa con el reconocimiento profundo de las violencias de género. La audiencia del lunes dictará si este hito se percibe como un avance genuino, o como riesgo de relativizar crímenes graves.
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