APROPOL lo había advertido en mayo de 2025: el deterioro emocional y operativo del personal policial avanzaba hacia un punto crítico. EN SU ÚLTIMO ESTADO APUNTA A PULLARO.
ULTIMO MOMENTO: Para quienes preguntaban por el estado de salud de la camarada fuentes cercanas nos aseguran que esta en su domicilio QSL?.
Por Rubén Pombo (*)
Un efectivo policial en actividad fue asistido de urgencia este sábado 7 de febrero de 2026 en la ciudad de Rosario, tras protagonizar una tentativa de suicidio en su domicilio particular, en un episodio que vuelve a reflejar la grave situación que atraviesa el personal policial santafesino.
El hecho ocurrió en una vivienda ubicada en calle Barra al 3000, jurisdicción de la Comisaría 32, donde personal policial fue comisionado por la central de emergencias 911 luego del llamado de un familiar.
En el lugar, los efectivos entrevistaron al requirente, quien manifestó que su madre, identificada como Natalia C., de 50 años, efectivo policial que presta servicios en la Subcomisaría 10 de Coronel Bogado, habría ingerido una cantidad indeterminada de psicofármaco de uso frecuente en tratamientos vinculados a la ansiedad y otros cuadros clínicos.
Al momento de ser hallada, la efectivo no respondía a los estímulos, por lo que se solicitó de inmediato la intervención de una unidad sanitaria.
Gracias a la rápida intervención del sistema de emergencias, el efectivo policial fue asistido a tiempo y se encuentra bajo atención médica, lo que resultó determinante para preservar su vida.
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Una advertencia previa que hoy se confirma
Este episodio, que afortunadamente no terminó en una tragedia, no puede analizarse como un hecho aislado.
Ya en mayo de 2025, desde APROPOL se advertía con claridad sobre el deterioro extremo que atravesaba el personal policial. En ese informe se señalaba que los partes comenzaban a repetirse con una “frecuencia escalofriante”, incluyendo suicidios consumados, tentativas evitadas de milagro, efectivos descompensados y trabajadores quebrados física y emocionalmente por las condiciones de servicio.
En ese mismo análisis se afirmaba que la policía santafesina se encontraba “rota, anímica, física y emocionalmente”, producto de un proceso sostenido de desgaste, sin contención adecuada ni respuestas estructurales.
Los hechos actuales confirman que aquella advertencia no fue exagerada ni prematura. Por el contrario, describía un proceso real cuyas consecuencias siguen manifestándose.
Detrás del uniforme, una persona
Detrás de cada uno de estos episodios hay una persona, una familia y una historia de servicio. Pero también hay un sistema que exige fortaleza permanente sin garantizar, en muchos casos, las condiciones mínimas de protección integral para sus propios integrantes.
Desde APROPOL se insiste en que la prevención, la asistencia psicológica efectiva, el seguimiento profesional y el reconocimiento pleno de los derechos laborales del personal no pueden seguir siendo postergados.
Este caso, cuyo desenlace no fue fatal gracias a la intervención oportuna, debe servir como un llamado de atención serio y definitivo.
Porque cuando un trabajador policial llega a ese límite, no es solo un drama individual. Es el síntoma visible de una crisis que ya había sido anunciada.
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(*) Periodista. Corresponsal en Rosario
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