¡SE PICÓ! “Soy Policía Federal y me recago de hambre”

¡SE PICÓ! “Soy Policía Federal y me recago de hambre”

La frase que estalló en TN y desnudó el hartazgo en las fuerzas.

Por Rubén Pombo (*)

No hizo falta un comunicado oficial ni una conferencia de prensa. Bastaron 17 segundos de verdad cruda, dicha sin guión ni maquillaje. Una agente de la Policía Federal Argentina fue entrevistada al azar por el noticiero de TN mientras esperaba el colectivo, y lo que dijo se convirtió en un grito colectivo: “Soy policía federal y me recabo de hambre. Aumenten el sueldo a la policía, Milei, Bullrich. ¡Es una vergüenza!”

El periodista apenas llegó a formular la típica pregunta sobre el aumento del boleto de colectivo, cuando la agente —con uniforme, mochila al hombro y visible agotamiento— lanzó una respuesta que resonó en miles:

“$2 ganamos. Tenemos que hacer adicionales, hacer de todo… ¡hasta vendo ropa para poder llegar!”

Un país que ajusta a quienes lo cuidan

Mientras el gobierno nacional aumenta el precio del transporte público y congela los salarios de los trabajadores del Estado, los efectivos de seguridad —quienes garantizan la vida institucional del país— subsisten en condiciones de pobreza real y simbólica.
Y lo más grave: sin poder decirlo sin consecuencias. Por eso, lo de esta compañera no fue sólo un testimonio, fue un acto de coraje.

¿Cuánto vale una vida uniformada?

El sueldo básico de un agente raso en muchas fuerzas, incluyendo la PFA, ni siquiera supera la línea de pobreza, y quienes logran sostener a sus familias lo hacen gracias a “adicionales”, ferias, ventas por redes o changas informales.
Todo esto con un arma al cinto y una responsabilidad institucional enorme. ¿Es justo? ¿Es seguro para la sociedad?

“¡Y se picó!”: cuando el lenguaje popular se convierte en verdad política

La frase con la que cerró la entrevista, “¡Y se picó!”, se viralizó rápidamente. Pero detrás del meme, hay una radiografía del cansancio: se picó la paciencia, se picó el silencio, se picó la tolerancia al destrato institucional.

Deslegitimar al mensajero para ignorar el mensaje

Lejos de brindar una respuesta seria al reclamo expuesto, las autoridades de la Policía Federal Argentina optaron por emitir un parte informativo en el que no se refutan los argumentos de la trabajadora, sino que se procede a identificarla formalmente, destacar su condición médica y deslizar con ello una deslegitimación de sus palabras. En lugar de debatir el fondo —la pobreza salarial en la fuerza—, se la estigmatiza como forma de disciplinamiento simbólico. Una práctica peligrosa que busca desviar la atención del problema estructural y convertir a quien alza la voz en el problema mismo.

Apoyo

Desde este medio, respaldamos el testimonio de nuestra compañera. Lejos de sancionarla o silenciarla, deberían escucharla. Porque si el Estado quiere exigir profesionalismo, compromiso y vocación, primero tiene que garantizar condiciones dignas de trabajo y de vida.

Porque no hay seguridad pública sin seguridad laboral. Y como bien dijo la compañera: “$2 ganamos… y todavía tenemos que aguantar que nos mientan en la cara”.

(*) Periodista. Corresponsal en Rosario.

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