Último adiós al suboficial Valdez

Último adiós al suboficial Valdez
ROSARIO. Salida del Instituto Médico Legal (IML) hoy a media mañana.

Una despedida con honor, silencio mediático y una pregunta incómoda. NO PARTICIPARON AUTORIDADES POLÍTICAS NI ALTOS JEFES POLICIALES. SOLO SUS COMPAÑEROS Y FAMILIARES.

Por Rubén Pombo (*)

En la mañana de este miércoles, el suboficial Oscar “Chimi” Valdez fue despedido con una ceremonia cargada de respeto y dolor en el Instituto Médico Legal, donde se le practicó la autopsia correspondiente. Desde allí, sus restos partieron rumbo a la ciudad de Vera, su lugar de origen, donde familiares, amigos y compañeros le darán el último adiós.

La escena fue sobria y contundente: formación policial, saludo final y un silencio que decía más que cualquier discurso. Valdez, como último acto de servicio, donó sus órganos, un gesto que habla de quién era, incluso en el final más trágico.

Un gesto que honra, una historia que interpela

La donación de órganos como último acto de servicio no puede ser reducida a una línea secundaria. Es un dato humano, profundo, que contrasta brutalmente con la forma en que fue tratado en vida por un sistema que lo empujó al límite.

Ese gesto final ilumina, por contraste, todo lo que falló antes.

La ausencia que también duele

Mientras esto ocurría, la prensa rosarina volvió a brillar por su ausencia. No hubo móviles, no hubo crónicas, no hubo preguntas. Como si la despedida de un policía, muerto en circunstancias que conmocionaron a toda la fuerza, no fuera noticia.

La pregunta se impone sola:

¿No es noticia lo que está pasando?

¿No merecen cobertura los suicidios, las despedidas, el dolor de las familias y de los compañeros?

¿Silencio casual o pauta eficaz?

Cuesta no preguntarse si detrás de este silencio hay algo más que desinterés. En una provincia donde el Gobierno destina miles de millones de pesos anuales en pauta oficial, la omisión sistemática empieza a parecer una decisión editorial alineada.

Cuando la información incomoda al poder, una parte del periodismo opta por mirar para otro lado. Y ese silencio también es una forma de participación.

Lo que no se quiere mostrar

La despedida de Valdez no fue solo un funeral. Fue un espejo incómodo:
un policía joven, con historia, con padecimientos, con una familia detrás, despedido con honores por sus pares… y borrado del relato público.

No hay relato épico posible sin verdad. Y no hay verdad cuando se elige callar.

Un adiós que interpela a todos

Oscar Valdez vuelve a Vera.
Vuelve a su gente.
Vuelve con el respeto de sus compañeros y con un último gesto de entrega.

La pregunta es qué hará el resto de la sociedad —y en especial quienes dicen informar— con lo que está pasando. Porque cuando el silencio se vuelve regla, deja de ser neutral y pasa a ser parte del problema.

Valdez ya no está.
Pero lo que lo rodeó, sigue pasando.

(*) Periodista. Corresponsal en Rosario

(c) APROPOL Noticias (2001 / 2026) – 25 años con información y algo más.

0 Interacciones
Conversación en Vivo
Comunidad Segura
🕒 Puedes volver a comentar en 60s...
Opiniones de la Comunidad

¿Nadie ha roto el hielo todavía?

Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.

Empezar conversación ahora