Una salida sin anuncios, pero con ruido interno

Una salida sin anuncios, pero con ruido interno
AÑOS LINDOS: Prost, Villanúa (SubJefe y Jefe de Policía) y el entonces ministro Pullaro (2018)

En completo silencio oficial, Marcelo Villanúa, exjefe de Policía de la Provincia de Santa Fe y hasta ahora Subsecretario de Formación y Carrera Policial, habría presentado su renuncia al cargo. Para APROPOL, la salida marca un punto de quiebre: el ministro Pablo Cococcioni ha perdido el control del área.

Por Rubén Pombo

Junto a él, también se habría apartado Carlos Prost, quien lo acompañó como subjefe policial entre 2018 y 2019, y que ocupaba un cargo directivo en la supervisión de institutos de formación policial.

La información, que circula en ámbitos policiales y ministeriales, aún no ha sido confirmada públicamente por el gobierno de Maximiliano Pullaro, lo que ha generado desconcierto y especulación en sectores de la fuerza.

¿Motivos? Reformas frenadas y estructuras paralelas

Según trascendidos, el motivo de las renuncias estaría vinculado a la imposibilidad de concretar reformas en el Instituto de Seguridad Pública (ISEP), una de las piezas claves en la política de formación de nuevos agentes. Las mismas fuentes indican que Villanúa y Prost habrían chocado con funcionarios de menor jerarquía que retendrían el control operativo del ISEP, impidiendo avanzar en los cambios previstos.

Aunque no hay partes oficiales ni declaraciones públicas, las versiones internas coinciden en que el alejamiento fue por descontento con la falta de autonomía para conducir el área, en un contexto donde la conducción real de la formación estaría en manos «inadecuadas».

Una dupla con historia

Villanúa y Prost encabezaron juntos la cúpula de la Policía de Santa Fe durante la última etapa del gobierno de Miguel Lifschitz, y fueron reinsertados en la estructura de Seguridad por el actual ministro Pablo Cococcioni. Su experiencia y perfil técnico fueron presentados como garantía para fortalecer la formación profesional, pero todo indica que nunca contaron con el respaldo pleno para ejercer ese rol.

Sin conducción clara, sin reforma posible

La supuesta salida de ambos refuerza una tendencia preocupante: los cargos de conducción en seguridad se convierten en sellos vacíos si no se acompañan con poder efectivo. Y sin conducción real, toda promesa de reforma se convierte en un eslogan.

Mientras tanto, el Instituto de Seguridad Pública —clave para formar a los futuros policías— sigue siendo objeto de disputa interna, en un contexto donde la seguridad ciudadana demanda respuestas urgentes y eficaces.

¿Quienes los reemplazan? Silencio y hermetismo

Al cierre de esta nota, no se ha informado oficialmente la renuncia ni se han designado reemplazantes. El silencio oficial contrasta con el fuerte impacto que estas dimisiones provocan dentro de la fuerza, donde Villanúa y Prost conservaban un alto grado de respeto y legitimidad.

“No hay reforma policial sin conducción legítima”, se escucha repetir en los pasillos del ministerio. Esa frase —hoy más vigente que nunca— parece haber sido ignorada una vez más.

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