Testigos de la denuncia por acoso contra el inspector Carlos R. fueron enviados a otras unidades, mientras agentes que pidieron pase por hostigamiento siguen “congelados” en sus puestos. Piden activar protocolos y garantizar protección a quienes declaran.
Por Rubén Pombo
La secuencia vuelve a exhibir un doble estándar: cuando el denunciado ostenta jerarquía, las medidas recaen sobre el entorno y no sobre el presunto agresor. Según reconstrucciones internas, varios testigos que declararon en la causa por acoso a Carlos R. fueron trasladados de división, en tanto otros efectivos que solicitaron pase preventivo por situaciones de maltrato permanecen “en lista de espera”, sin resolución ni contención.
Testigos que se van, denunciados que permanecen
La remoción de testigos afecta la solidez de cualquier investigación: se desarticulan equipos, se diluye la memoria organizacional y se envía un mensaje disuasivo a futuros declarantes. Al mismo tiempo, mantener en su lugar a quienes concentran la denuncia (o darles licencias blandas) refuerza la percepción de impunidad. Este mismo esquema —traslado de la víctima o del testigo y protección funcional del denunciado— ya había sido señalado en notas previas sobre la DIJA/Asuntos Internos.
Protocolos que no se activan
Las guías de actuación en casos de violencia laboral y de género exigen medidas inmediatas: separación preventiva del denunciado, preservación del entorno de trabajo de víctimas y testigos, y apertura de sumarios. Aquí sucede al revés: quienes aportan prueba son removidos y la tramitación disciplinaria se demora, aun cuando la denuncia tramita en la Fiscalía de Violencia Institucional.
Impacto institucional
Mover testigos y “congelar” pases solicitados erosiona la confianza interna, elemento básico para cualquier fuerza que se pretende profesional. También habilita una lectura disciplinadora: declarar tiene costo; callar, recompensa. En el mediano plazo, esto destruye carrera, vocaciones y clima de servicio.
Lo que corresponde ahora
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Activar de inmediato los protocolos y separar preventivamente al denunciado mientras dure la investigación. Investigar porque no se hizo hasta ahora. Protocolo de Actuación para la Prevención y Atención frente a Situaciones de Violencia de Género en el Ámbito Laboral, establecido por el Decreto N.º 008/2019
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Garantizar la estabilidad funcional de testigos y denunciantes, evitando que los traslados operen como castigo encubierto. Decreto N.º 008/2019
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Abrir sumarios administrativos con plazos y control gremial y ciudadano.
Estas medidas son estándar en administraciones modernas y, además, son puro sentido común: proteger la prueba, no dispersarla.
Señal al sistema: reconstruir carreras, no castigar a quien habla
Si el mensaje institucional es que hablar te expulsa de tu equipo y denunciar te inmoviliza la carrera, el resultado es una burocracia del miedo. La salida es conocida: reglas claras, protocolos vivos y conducción que respalde a quien cumple la ley.
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