
Tras el video donde se la ve maltratando al personal, la subinspectora Pamela U. —jefa de tercio del BOU— publicó la frase “Mañana me tienen a mí para mal de algunos”, que el personal leyó como amenaza.
Por Rubén Pombo
En paralelo, a más de 40 agentes con carpeta médica les fijaron horarios 8×16, se iniciaron sumarios administrativos y crece la denuncia de represalias por reclamar y documentar el maltrato.
La frase que encendió la mecha
La publicación de la jefa de tercio llegó después del escándalo del video viral. “Mañana me tienen a mí para mal de algunos” fue interpretada por el plantel como provocación y condicionamiento, en medio de un clima ya deteriorado. No hubo disculpas públicas ni una reconstrucción de lo ocurrido: el conflicto escaló.
Licencias, traslados imposibles y castigo encubierto
Fuentes internas señalan que a más de 40 agentes con licencias médicas se les impuso 8×16. Para quienes viven a cientos de kilómetros, ese esquema impide regresar a sus domicilios y rompe cualquier planificación familiar. El personal lo lee como sanción encubierta a quienes denunciaron y dejaron constancia del trato recibido.
Sumarios y clima: del reclamo a la “respuesta punitiva”
Al mismo tiempo, se iniciaron sumarios contra quienes grabaron o difundieron el material. En el BOU lo definen como “represalia” y describen un ambiente hostil, con jerarquías enfrentadas y ausencia de conducción visible. Resultado: ausentismo en alza, desgaste y servicio resentido.
La pregunta que suena en los pasillos: ¿quién banca esto?
El personal apunta a la cadena de mando y espera definiciones de Cuerpos, Jefatura y autoridad política. La señal de respaldo —o de corrección— debe ser explícita: desactivar el conflicto exige presencia, criterio sanitario para las licencias, auditoría de turnos y actuación administrativa bilateral (escuchar a ambas partes con reserva y documentación).
Lo urgente (agenda mínima)
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Suspender medidas que agraven el estado de salud o imposibiliten traslados a agentes con carpeta.
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Auditar el esquema 8×16 y fundamentar por escrito los cambios.
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Abrir un procedimiento no punitivo para reconstruir el hecho del video y el trato cotidiano.
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Conducción presente: Jefatura y Cuerpos deben bajar a terreno, fijar reglas y restablecer la convivencia laboral.
La seguridad en la calle necesita orden puertas adentro. Con frases intimidantes, horarios inviables y sumarios en serie, lo único que crece es el hartazgo. La respuesta institucional no puede ser castigo: tiene que ser gestión. Y la pregunta sigue en pie: ¿quién banca —y quién corrige— lo que está pasando en el BOU? ¿Que sabe Pamela U. que compromete a los altos mandos que la protegen?
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